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El Destiempo

La noticia, pero a destiempo — sátira y opinión sobre la prensa local de México.

Edición Nacional 9 de octubre, 2026
Guanajuato • Nota • 14 de agosto de 2026

El hombre del 'trabajo callado' que salió, discretísimo, en cuatro periódicos el mismo día

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El hombre del 'trabajo callado' que salió, discretísimo, en cuatro periódicos el mismo día
Hay silencios que retumban. El de esta semana lo protagonizó un empresario cuyo gran mérito, según los titulares, fue 'elegir el trabajo callado en lugar de los reflectores'. Tan callado, tan enemigo del ruido y la fama, que su perfil apareció el mismísimo día en El Sol de León, El Sol de Irapuato, El Sol de Salamanca y El Sol del Bajío, casi con las mismas palabras, como quien no quiere la cosa. Nada dice 'yo prefiero el perfil bajo' como una publicación simultánea en cuatro plazas del estado.

Hablamos de Víctor Alonzo Chávez Vega, michoacano de 34 años que encabeza GBIC, un grupo diversificado en telecomunicaciones, infraestructura y servicios, que fabrica fibra óptica en México —cosa que, hay que decirlo, en efecto casi nadie hace aquí— y que, según los textos, da trabajo a unas tres mil personas. Todo eso es perfectamente respetable; fabricar fibra óptica y generar empleo no es cualquier cosa y merece su nota. El detalle sabroso no es el señor: es el coro. Es el fenómeno de abrir cuatro diarios distintos y encontrar al mismo humilde titán de la conectividad sonriéndonos desde todos, cada uno jurando que eligió la sombra.

Uno, ingenuo, creía que 'trabajo callado' significaba que uno se enteraba tarde y por casualidad. Resulta que en el periodismo bajiense moderno, el trabajo callado se distribuye por cadena, con encabezados coordinados y adjetivos a juego. Es un silencio con estrategia de medios, un anonimato con departamento de prensa. Y ojo, no hay delito ni sospecha: hay, apenas, una gloriosa incongruencia entre lo que dice el titular y lo que hace el titular al multiplicarse.

Así que enhorabuena a GBIC por su fibra óptica y sus empleos, de verdad. Y enhorabuena, sobre todo, al arte marketero de vendernos el ruido como recato. La próxima vez que un perfil me asegure que su protagonista huye de los reflectores, ya sé lo que sigue: prender la tele, abrir el periódico y encontrármelo, radiante, en todos los canales del recato. Que viva el trabajo callado. Se oyó divino en estéreo cuádruple.