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El Destiempo

La noticia, pero a destiempo — sátira y opinión sobre la prensa local de México.

Edición Nacional 9 de octubre, 2026
Chihuahua • Nota • 15 de agosto de 2026

El vecino que 'inauguró' solito el puente de Nogales: obra pública con corte de listón imaginario

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El vecino que 'inauguró' solito el puente de Nogales: obra pública con corte de listón imaginario
Chihuahua ya tiene a su ciudadano más impaciente del año, y no compite en ninguna categoría oficial. Un video que circula en redes muestra a un conductor circulando tranquilamente por uno de los nuevos puentes del distribuidor vial de Nogales e Industrias, obra que —pequeño detalle— todavía no ha sido inaugurada oficialmente. Donde el gobierno municipal ve una obra con más del 90% de avance en su recta final de acabados, retornos y señalamiento, este automovilista vio simplemente un atajo listo para estrenar. La fe mueve montañas; la prisa mueve autos sobre concreto fresco.

Hay que reconocerle el mérito histórico: adelantarse a la autoridad en un corte de listón es una hazaña que normalmente solo logran los discursos. Mientras las Direcciones de Obras Públicas afinan los últimos detalles y preparan seguramente el evento con templete, tijerón dorado y funcionarios sonrientes, nuestro héroe anónimo ya escribió su propio protocolo: sin invitación, sin banda, sin foto, solo él, su volante y la certeza de que 'si ya está el pavimento, para qué esperamos'.

El gesto, además, es involuntariamente poético en una ciudad donde las obras viales conviven con el caos cotidiano. En la carretera a Aldama hay filas kilométricas por trabajos de construcción, en Las Torres apenas arrancan el drenaje para otro puente prometido, y la cartera de infraestructura de la capital anda por los mil 660 millones de pesos, en buena parte para atender broncas viales. En ese contexto, ver un puente terminado —aunque cerrado— debe provocar una tentación casi religiosa. El conductor no cometió una travesura: expresó el sentir colectivo del automovilista chihuahuense, que lleva meses esquivando conos y desviaciones.

Eso sí, la recomendación de esta columna es clara: la ansiedad no paga fianzas y una obra sin abrir es una obra sin abrir, por más lisa y tentadora que se vea. Que la inauguración oficial llegue pronto, con su listón y su discurso de rigor, para que el resto de los mortales pueda cruzar sin sentirse infractor. Y para que nuestro pionero, ese Cristóbal Colón del distribuidor vial, pueda por fin pasar de nuevo, esta vez con permiso y sin cámara persiguiéndolo.