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El Destiempo

La noticia, pero a destiempo — sátira y opinión sobre la prensa local de México.

Edición Nacional 13 de agosto, 2026
Chihuahua Nota 20 de junio de 2026

Cuiden cada gota: chihuahuenses encuentran 200 llantas remojándose en el río Sacramento

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Cuiden cada gota: chihuahuenses encuentran 200 llantas remojándose en el río Sacramento
Mientras Protección Civil pronostica una semana de hornos abiertos en todo Chihuahua y la Junta Municipal de Agua y Saneamiento recuerda, con voz de maestra severa, que el riego doméstico solo se permite de noche según la terminación de su domicilio so pena de multa, alguien en el norte de la capital decidió hacer una declaración artística contraria: vecinos captaron más de 200 llantas tiradas en múltiples zonas de un arroyo que desemboca en el río Sacramento, a la altura de Grutas Nombre de Dios.

Doscientas. No una, no cinco, no las tres que sobraron de un cambio de temporada. Doscientas llantas, número suficiente para equipar una flotilla completa, descansando en un cuerpo de agua que el discurso oficial nos pide proteger como si fuera de cristal. La escena tiene la elegancia de un chiste cruel: en el estado donde se reparte el agua por terminación de domicilio y se persigue al que riega su pasto a deshoras, el cauce natural amaneció convertido en una vulcanizadora a cielo abierto sin que nadie haya recibido, por lo visto, ni una sola multa.

Los habitantes documentaron el desfiguro con fotografías, ese deporte cívico moderno que consiste en señalar el desastre con la esperanza de que alguien con autoridad también tenga celular. Y aquí está el verdadero misterio chihuahuense: no es la anomalía magnética de la Zona del Silencio ni la leyenda de Aldama, sino cómo doscientas llantas llegan a un arroyo sin que nadie, en ningún momento, vea pasar el camión que las llevó. Es el crimen perfecto, cometido a plena luz del desierto.

Más allá de la ironía, el asunto tiene fondo serio: las llantas tiradas en cauces obstruyen el flujo del agua, acumulan basura, crían moscos y, cuando llegan las lluvias de la región serrana que ya anuncia Protección Civil, se convierten en tapones flotantes. Pero pedir coherencia ambiental en una entidad que riega de madrugada como si fuera contrabando es, quizá, pedir demasiado. Por lo pronto, el río Sacramento suma a su caudal una colección de neumáticos y, a la lista de paradojas del verano, una más: aquí el agua se cuida gota por gota, pero la basura se entrega al por mayor.