El basurero de 808 millones que terminó pagándose en abonos chiquitos
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Hay deudas que encogen con el tiempo, y no precisamente porque uno las pague. El caso del terreno donde estuvo el basurero de El Magisterio, en Puerto Vallarta, es una clase magistral de contabilidad creativa municipal.
Repasemos la aritmética del milagro. En 2020, el Tribunal Unitario Agrario del Distrito 13 sentenció al Ayuntamiento a pagar 808 millones de pesos al heredero del dueño del predio. Ochocientos ocho. Con eso se pavimenta media ciudad. Ante la cifra sideral, en noviembre de 2025 el pleno acordó un convenio mucho más terrenal: 120 millones en total, sesenta este 2026 y otros sesenta repartidos a veinte años. Ya de por sí, pasar de 808 a 120 es de aplaudir el regateo.
Pero el arte no termina ahí. Este mismo agosto, en sesión de ayuntamiento, se presentó una iniciativa para modificar aquel acuerdo argumentando que 'no hay recursos financieros'. ¿La nueva propuesta? Que en 2026 solo se entreguen dos millones de pesos, distribuidos en cinco cómodos pagos mensuales de 400 mil entre agosto y diciembre. Es decir: de una sentencia de 808 millones se pasó a una mensualidad que muchos vallartenses pagan de renta en un año.
Uno entiende que las finanzas municipales andan flacas y que nadie tiene 808 millones en la cajita chica. Lo llamativo es la naturalidad con que un compromiso judicial se convierte en suscripción por parcialidades, como si el heredero hubiera aceptado cobrar su terreno al estilo tanda. La legalidad quizá lo permita; la sensación de que el municipio paga sus sentencias como quien difiere una pantalla a meses sin intereses, esa no la borra ningún convenio. Del basurero al menos ya no sale humo; del expediente, todavía.
Repasemos la aritmética del milagro. En 2020, el Tribunal Unitario Agrario del Distrito 13 sentenció al Ayuntamiento a pagar 808 millones de pesos al heredero del dueño del predio. Ochocientos ocho. Con eso se pavimenta media ciudad. Ante la cifra sideral, en noviembre de 2025 el pleno acordó un convenio mucho más terrenal: 120 millones en total, sesenta este 2026 y otros sesenta repartidos a veinte años. Ya de por sí, pasar de 808 a 120 es de aplaudir el regateo.
Pero el arte no termina ahí. Este mismo agosto, en sesión de ayuntamiento, se presentó una iniciativa para modificar aquel acuerdo argumentando que 'no hay recursos financieros'. ¿La nueva propuesta? Que en 2026 solo se entreguen dos millones de pesos, distribuidos en cinco cómodos pagos mensuales de 400 mil entre agosto y diciembre. Es decir: de una sentencia de 808 millones se pasó a una mensualidad que muchos vallartenses pagan de renta en un año.
Uno entiende que las finanzas municipales andan flacas y que nadie tiene 808 millones en la cajita chica. Lo llamativo es la naturalidad con que un compromiso judicial se convierte en suscripción por parcialidades, como si el heredero hubiera aceptado cobrar su terreno al estilo tanda. La legalidad quizá lo permita; la sensación de que el municipio paga sus sentencias como quien difiere una pantalla a meses sin intereses, esa no la borra ningún convenio. Del basurero al menos ya no sale humo; del expediente, todavía.