'Problema de logística': el eufemismo que ganó la medalla de agosto
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Hay palabras que trabajan horas extra. 'Logística' es una de ellas. Sirve para explicar por qué no llegó tu paquete, por qué se enfrió el banquete de la boda y, ahora, en Guanajuato, para nombrar lo que le pasó a un grupo de madres buscadoras en León. El secretario de Estado, Jorge Lona, reconoció un 'problema de logística' luego de que el colectivo Unidos por los Desaparecidos de León denunciara negligencia y agresiones durante labores de búsqueda ya acordadas con la autoridad.
Repasemos qué cabe dentro de esa palabra tan cómoda. Según el colectivo, los días 11 y 13 de agosto acudieron a la Fiscalía Regional para una jornada previamente pactada, y la institución no gestionó lo necesario para garantizar su protección. En el terreno, cuentan, dos sujetos en una motocicleta se les acercaron de manera amenazante y hasta simularon que detonaban armas. El funcionario, por su parte, aseguró que no estuvieron presentes ni Guardia Nacional, ni FSPE, ni Ejército. Es decir: la jornada estaba agendada, pero el acompañamiento se quedó, digamos, en veremos.
Uno entiende que a ningún servidor público le gusta pronunciar la palabra 'falla'. Suena feo, mancha el informe, arruina la foto. Por eso existe 'problema de logística', ese algodón semántico que envuelve cualquier cosa para que no golpee tan fuerte. Pero conviene recordar qué hay detrás del algodón: mujeres que salen a buscar a sus desaparecidos —el trabajo que, en teoría, correspondería a la autoridad— y que además tienen que preocuparse por su propia integridad mientras lo hacen. Eso no es un contratiempo de agenda. Eso es exactamente lo que las buscadoras llevan años señalando.
Que el propio colectivo haya tenido que declarar públicamente que responsabiliza al Fiscal General de su seguridad dice más que cualquier boletín. Cuando quien busca tiene que pedir por escrito que no le pase nada, el sistema ya contestó la pregunta que nadie quería hacerle. Y no, no hace falta inventar nada ni acusar a nadie de un delito: basta con leer lo que las mismas autoridades admiten para notar el tamaño del hueco.
Ojalá el reconocimiento del 'problema' venga acompañado de la parte aburrida y poco fotografiable del asunto: coordinar, acompañar, cumplir lo pactado. Porque a las madres buscadoras no les hace falta un sinónimo elegante para nombrar lo que ya viven. Les hace falta que, la próxima vez que salgan a buscar, la logística —esa señora tan mentada— por fin se presente a trabajar.
Repasemos qué cabe dentro de esa palabra tan cómoda. Según el colectivo, los días 11 y 13 de agosto acudieron a la Fiscalía Regional para una jornada previamente pactada, y la institución no gestionó lo necesario para garantizar su protección. En el terreno, cuentan, dos sujetos en una motocicleta se les acercaron de manera amenazante y hasta simularon que detonaban armas. El funcionario, por su parte, aseguró que no estuvieron presentes ni Guardia Nacional, ni FSPE, ni Ejército. Es decir: la jornada estaba agendada, pero el acompañamiento se quedó, digamos, en veremos.
Uno entiende que a ningún servidor público le gusta pronunciar la palabra 'falla'. Suena feo, mancha el informe, arruina la foto. Por eso existe 'problema de logística', ese algodón semántico que envuelve cualquier cosa para que no golpee tan fuerte. Pero conviene recordar qué hay detrás del algodón: mujeres que salen a buscar a sus desaparecidos —el trabajo que, en teoría, correspondería a la autoridad— y que además tienen que preocuparse por su propia integridad mientras lo hacen. Eso no es un contratiempo de agenda. Eso es exactamente lo que las buscadoras llevan años señalando.
Que el propio colectivo haya tenido que declarar públicamente que responsabiliza al Fiscal General de su seguridad dice más que cualquier boletín. Cuando quien busca tiene que pedir por escrito que no le pase nada, el sistema ya contestó la pregunta que nadie quería hacerle. Y no, no hace falta inventar nada ni acusar a nadie de un delito: basta con leer lo que las mismas autoridades admiten para notar el tamaño del hueco.
Ojalá el reconocimiento del 'problema' venga acompañado de la parte aburrida y poco fotografiable del asunto: coordinar, acompañar, cumplir lo pactado. Porque a las madres buscadoras no les hace falta un sinónimo elegante para nombrar lo que ya viven. Les hace falta que, la próxima vez que salgan a buscar, la logística —esa señora tan mentada— por fin se presente a trabajar.