La canallada de no poder ir a Disney: crónica de una visa herida
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Hay tragedias que se miden en muertos, otras en pesos y otras, las más nobles, en millas aéreas perdidas. Ayer México se estremeció ante esta última categoría: a un aspirante a diputado por Tabasco, heredero político de un apellido que todos conocemos, el gobierno de Estados Unidos le canceló la visa. Y el hombre no se guardó nada.
En un comunicado que ya merece un lugar en la antología de la indignación mexicana, calificó la medida como una "burda y perversa canallada" y le escribió una carta directamente al presidente estadounidense, tachando la decisión de "politiquera y propagandística". Porque cuando te niegan la entrada a un país, lo primero que hace un político de raza no es contratar abogados migratorios: es redactar. Aquí no se sufre en silencio, se sufre en prosa, con adjetivos de tres sílabas y destinatario de la Casa Blanca.
La solidaridad no se hizo esperar y ahí es donde el sainete alcanza su clímax. Veinticuatro de los treinta y dos gobernadores del país firmaron un desplegado para respaldarlo, rechazando el uso de "instrumentos migratorios como mecanismo de injerencia política". Dos terceras partes del pacto federal movilizadas porque a un compañero le quitaron el permiso para cruzar la frontera. Ni la reforma educativa juntó tantas firmas tan rápido. Uno hasta se conmueve: qué bonito es tener amigos que, cuando te cancelan la visa, no te mandan un mensaje de condolencias, te mandan un manifiesto.
El coro se completó con legisladores jurando defender "la dignidad, la independencia y la soberanía de México", como si la soberanía nacional dependiera de que un ciudadano pueda o no hacer escala en Houston. Del otro lado, la oposición pedía que la Fiscalía aclarara los señalamientos públicos que penden sobre el personaje —temas que las autoridades tendrán que resolver, no la columna—, y una diputada federal insistía en que se conociera el motivo del retiro. Detalle menor.
Y para que no faltara el villano de película, un alto funcionario del Departamento de Estado subió a redes un mensaje burlón preguntando si estábamos disfrutando del show y sugiriendo rellenar las palomitas. Ahí lo tienen: la diplomacia del siglo, dos gobiernos discutiendo la soberanía a punta de cartas abiertas y memes. Nos falta que el próximo tratado comercial se negocie por transmisión en vivo con reacciones en tiempo real.
El protagonista, por su parte, anunció que retomará sus giras por Tabasco y llamó a la militancia a organizarse frente a la "embestida a la soberanía nacional". Con visa o sin visa, el hombre seguirá recorriendo su distrito. Que es, después de todo, donde nunca necesitó pasaporte.
En un comunicado que ya merece un lugar en la antología de la indignación mexicana, calificó la medida como una "burda y perversa canallada" y le escribió una carta directamente al presidente estadounidense, tachando la decisión de "politiquera y propagandística". Porque cuando te niegan la entrada a un país, lo primero que hace un político de raza no es contratar abogados migratorios: es redactar. Aquí no se sufre en silencio, se sufre en prosa, con adjetivos de tres sílabas y destinatario de la Casa Blanca.
La solidaridad no se hizo esperar y ahí es donde el sainete alcanza su clímax. Veinticuatro de los treinta y dos gobernadores del país firmaron un desplegado para respaldarlo, rechazando el uso de "instrumentos migratorios como mecanismo de injerencia política". Dos terceras partes del pacto federal movilizadas porque a un compañero le quitaron el permiso para cruzar la frontera. Ni la reforma educativa juntó tantas firmas tan rápido. Uno hasta se conmueve: qué bonito es tener amigos que, cuando te cancelan la visa, no te mandan un mensaje de condolencias, te mandan un manifiesto.
El coro se completó con legisladores jurando defender "la dignidad, la independencia y la soberanía de México", como si la soberanía nacional dependiera de que un ciudadano pueda o no hacer escala en Houston. Del otro lado, la oposición pedía que la Fiscalía aclarara los señalamientos públicos que penden sobre el personaje —temas que las autoridades tendrán que resolver, no la columna—, y una diputada federal insistía en que se conociera el motivo del retiro. Detalle menor.
Y para que no faltara el villano de película, un alto funcionario del Departamento de Estado subió a redes un mensaje burlón preguntando si estábamos disfrutando del show y sugiriendo rellenar las palomitas. Ahí lo tienen: la diplomacia del siglo, dos gobiernos discutiendo la soberanía a punta de cartas abiertas y memes. Nos falta que el próximo tratado comercial se negocie por transmisión en vivo con reacciones en tiempo real.
El protagonista, por su parte, anunció que retomará sus giras por Tabasco y llamó a la militancia a organizarse frente a la "embestida a la soberanía nacional". Con visa o sin visa, el hombre seguirá recorriendo su distrito. Que es, después de todo, donde nunca necesitó pasaporte.