Chihuahua ya destaca a nivel nacional: tenemos al único gato con gusano barrenador fuera del sureste
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Que nadie diga que Chihuahua no compite en las grandes ligas nacionales. Mientras el sureste del país acapara los reflectores del gusano barrenador, la capital del estado se coló a la estadística por la puerta grande: de los 756 casos activos de esta plaga en México, apenas nueve corresponden a gatos, y uno de esos nueve es un michi chihuahuense de pura cepa. Somos la única entidad fuera del sureste con un felino en la lista. Aplausos. Por fin sobresalimos en algo que no es la manzana, la nuez ni el algodón.
El dato es delicioso en su tristeza: en un estado que presume liderar la producción nacional de 17 productos agrícolas y de tener razas de ganado tan finas que hay ejemplares Wagyu y Piamontés paseándose por los ranchos como aristócratas, resulta que el embajador de nuestra fauna en el mapa epidemiológico es un gato con larvas. La genética bovina alcanza precios superiores; el minino, en cambio, alcanzó la fama por otras vías.
En la región centro-sur la cosa tampoco está para presumir: Delicias, Rosales, Julimes y Meoqui suman dos casos cada uno, uno de ellos también en una mascota y el resto en ganado. Es decir, el bicho anda democrático, repartiéndose entre vacas y animales de compañía sin distinción de clase. La buena noticia, según el dirigente ganadero de Matamoros, es que el gusano barrenador no ha provocado muertes de ganado en Chihuahua, porque los productores alcanzan a detectar las lesiones y aplicar tratamiento antes de que la larva haga su carrera.
Así que respiremos: el problema está "controlado", los casos activos incluso bajaron de 107 a 96 y salieron de la lista San Francisco de Conchos, Santa Isabel y Valle de Zaragoza. Pero convengamos en que la postal es de antología: Chihuahua, tierra de manzanas premiadas, nueces de exportación y ahora también de un gato capitalino que, sin quererlo, puso a la ciudad en el radar sanitario nacional. Si va a haber campaña, que sea de esterilización y desparasitación, no de espectaculares. El michi ya hizo su parte poniéndonos en el mapa; lo menos que podemos hacer es no dejarlo solo con la larva.
El dato es delicioso en su tristeza: en un estado que presume liderar la producción nacional de 17 productos agrícolas y de tener razas de ganado tan finas que hay ejemplares Wagyu y Piamontés paseándose por los ranchos como aristócratas, resulta que el embajador de nuestra fauna en el mapa epidemiológico es un gato con larvas. La genética bovina alcanza precios superiores; el minino, en cambio, alcanzó la fama por otras vías.
En la región centro-sur la cosa tampoco está para presumir: Delicias, Rosales, Julimes y Meoqui suman dos casos cada uno, uno de ellos también en una mascota y el resto en ganado. Es decir, el bicho anda democrático, repartiéndose entre vacas y animales de compañía sin distinción de clase. La buena noticia, según el dirigente ganadero de Matamoros, es que el gusano barrenador no ha provocado muertes de ganado en Chihuahua, porque los productores alcanzan a detectar las lesiones y aplicar tratamiento antes de que la larva haga su carrera.
Así que respiremos: el problema está "controlado", los casos activos incluso bajaron de 107 a 96 y salieron de la lista San Francisco de Conchos, Santa Isabel y Valle de Zaragoza. Pero convengamos en que la postal es de antología: Chihuahua, tierra de manzanas premiadas, nueces de exportación y ahora también de un gato capitalino que, sin quererlo, puso a la ciudad en el radar sanitario nacional. Si va a haber campaña, que sea de esterilización y desparasitación, no de espectaculares. El michi ya hizo su parte poniéndonos en el mapa; lo menos que podemos hacer es no dejarlo solo con la larva.