El PAN se ungió a sí mismo y llamó a la humildad: manual chihuahuense de las ambiciones que no existen
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Hay que reconocerle al Partido Acción Nacional una destreza notable para hacer dos cosas contradictorias al mismo tiempo y salir sonriendo en la foto. Este fin de semana, en el marco del "Terremoto Nacional" y de un Consejo Estatal celebrado en el Hotel Sheraton, la militancia panista designó al alcalde Marco Bonilla como coordinador político estatal y presidente de la "Comisión Estratégica para la Victoria 2027". Traducido del panista al español: le pusieron banda de precandidato a la gubernatura y le dijeron que no piense en la gubernatura.
Porque el mensaje central del encuentro, según la propia gobernadora Maru Campos, fue que "en el PAN no hay cabida para ambiciones personales" y que se llegará a 2027 "en unidad". Lo dijo, insistimos, en el mismo evento donde se ungía a un aspirante con nombre y apellido. La dirigente estatal Daniela Álvarez remató asegurando que la militancia "cerró filas" en torno a Bonilla y anticipó "nuevas definiciones" rumbo a la candidatura. Nada dice "aquí no hay proyectos individuales" como cerrar filas alrededor de un individuo muy específico.
La gobernadora se soltó con un repertorio digno de novena parroquial: habló de "reconquistar almas", de "convencer a los indecisos" y de que el momento exige "vencer el mal que hay en Morena". Chihuahua, dijo en otro mensaje, "despierta", y el PAN es "un faro de luz" llamado a defender la vida, la familia y la libertad. Si le quitamos los partidos, el discurso serviría igual para una misa de domingo, una campaña de donación de sangre o el cierre de un congreso de superación personal.
El operativo de respaldos se armó con precisión de reloj: este domingo el secretario de Seguridad Pública Estatal, Gilberto Loya, levantaría la mano de Bonilla en una hacienda, con invitación —según el propio alcalde— de la gobernadora y del propio Loya. Desde Satevó, la alcaldesa Norma Muñoz mandó su respaldo anticipado. Y para no dejar cabos sueltos, figuras como Santiago de la Peña y Alan Falomir aparecieron en la jornada presumiendo obras de gobiernos panistas. Todos muy espontáneos, todos muy sin ambiciones, todos casualmente en la misma foto.
Que quede claro: nada de esto es ilegal ni escandaloso. Los partidos se organizan, ungen candidatos y hacen precampañas disfrazadas de "activación"; es el deporte nacional. Lo gracioso, lo genuinamente chihuahuense, es la insistencia en jurar humildad mientras se reparte poder, en negar las ambiciones justo cuando se coronan, en pedir unidad a gritos porque todos saben que la unidad de hoy es la grilla de mañana. El PAN se miró al espejo, se declaró faro de luz y se aplaudió solo. Habrá que ver si en 2027 los indecisos —esos que hay que "reconquistar"— se dejan alumbrar o prefieren, simplemente, seguir en la penumbra viendo el espectáculo.
Porque el mensaje central del encuentro, según la propia gobernadora Maru Campos, fue que "en el PAN no hay cabida para ambiciones personales" y que se llegará a 2027 "en unidad". Lo dijo, insistimos, en el mismo evento donde se ungía a un aspirante con nombre y apellido. La dirigente estatal Daniela Álvarez remató asegurando que la militancia "cerró filas" en torno a Bonilla y anticipó "nuevas definiciones" rumbo a la candidatura. Nada dice "aquí no hay proyectos individuales" como cerrar filas alrededor de un individuo muy específico.
La gobernadora se soltó con un repertorio digno de novena parroquial: habló de "reconquistar almas", de "convencer a los indecisos" y de que el momento exige "vencer el mal que hay en Morena". Chihuahua, dijo en otro mensaje, "despierta", y el PAN es "un faro de luz" llamado a defender la vida, la familia y la libertad. Si le quitamos los partidos, el discurso serviría igual para una misa de domingo, una campaña de donación de sangre o el cierre de un congreso de superación personal.
El operativo de respaldos se armó con precisión de reloj: este domingo el secretario de Seguridad Pública Estatal, Gilberto Loya, levantaría la mano de Bonilla en una hacienda, con invitación —según el propio alcalde— de la gobernadora y del propio Loya. Desde Satevó, la alcaldesa Norma Muñoz mandó su respaldo anticipado. Y para no dejar cabos sueltos, figuras como Santiago de la Peña y Alan Falomir aparecieron en la jornada presumiendo obras de gobiernos panistas. Todos muy espontáneos, todos muy sin ambiciones, todos casualmente en la misma foto.
Que quede claro: nada de esto es ilegal ni escandaloso. Los partidos se organizan, ungen candidatos y hacen precampañas disfrazadas de "activación"; es el deporte nacional. Lo gracioso, lo genuinamente chihuahuense, es la insistencia en jurar humildad mientras se reparte poder, en negar las ambiciones justo cuando se coronan, en pedir unidad a gritos porque todos saben que la unidad de hoy es la grilla de mañana. El PAN se miró al espejo, se declaró faro de luz y se aplaudió solo. Habrá que ver si en 2027 los indecisos —esos que hay que "reconquistar"— se dejan alumbrar o prefieren, simplemente, seguir en la penumbra viendo el espectáculo.