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El Destiempo

La noticia, pero a destiempo — sátira y opinión sobre la prensa local de México.

Edición Nacional 9 de octubre, 2026
Jalisco • Nota • 16 de agosto de 2026

De dos años a una semana: la UdeG halló el botón que siempre estuvo ahí

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De dos años a una semana: la UdeG halló el botón que siempre estuvo ahí
Buenas noticias para quien lleva media década esperando un papel: la Universidad de Guadalajara rompió su récord histórico de titulaciones. En 2025 concluyó 27 mil 508 procesos, un 32% más que el año anterior y la cifra más alta desde 2013. Enhorabuena, de verdad. Pero el dato que merece confeti y un momento de reflexión colectiva es otro: trámites que antes tardaban entre 18 y 24 meses ahora se resuelven en una semana.

Léalo de nuevo. Dos años. Convertidos. En siete días. La diferencia no fue un supercomputador, ni inteligencia artificial, ni un pacto con fuerzas superiores: fue, según explican, eliminar validaciones, homologar criterios y quitar un certificado que al parecer solo servía para existir. Es decir, el botón para hacerlo rápido siempre estuvo ahí. Alguien nada más tenía que apretarlo.

Uno celebra por los egresados de hoy, pero no puede evitar pensar en los de ayer: generaciones enteras que envejecieron esperando una firma, que rechazaron empleos por no tener el título a tiempo, que pagaron reposiciones, que peregrinaron de ventanilla en ventanilla escuchando el clásico vuelva mañana. Todos ellos podrían haberse titulado en una semana. Simplemente les tocó nacer antes de que a la burocracia se le ocurriera ser eficiente.

Hay algo profundamente mexicano en esto: descubrir, después de décadas, que el laberinto siempre tuvo salida y que la puerta nunca estuvo cerrada, solo atorada por costumbre. Que los 18 meses no eran una ley de la física sino una tradición. Que se podía, pero no se quería, hasta que un día se quiso.

Así que brindemos por la UdeG y su semana milagrosa, y guardemos un minuto de silencio por los expedientes que llevan años criando polvo en algún archivo, esperando el trámite que hoy tomaría lo que dura una temporada de streaming. Bienvenida la eficiencia. Más vale tarde —dos años tarde, para ser exactos— que nunca.