Democracia por kilo: el que junte más firmas se lleva la patria
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Se cerró una etapa del proceso interno del PAN en Irapuato y el resultado deja una enseñanza cívica invaluable: la política guanajuatense ya no se mide en propuestas ni en resultados, sino en firmas por kilo. La presidenta del DIF municipal, Valeria Alfaro, salió a informar orgullosa que rompió el récord de rúbricas de respaldo ciudadano, como quien anuncia una hazaña deportiva. Récord. De firmas. Ovación de pie.
No se queda atrás la vara masculina: el diputado Víctor Zanella juntó cuatro mil quinientas firmas y se estrenó con el título de 'Defensor de la Patria, la Familia y la Libertad', que uno juraría leído en la cartelera de la Arena y no en un proceso partidista. Solo le falta la máscara, la capa y una llave voladora al adversario para completar el gimmick. Damas y caballeros, en esta esquina, el retador...
Conste que juntar firmas es un requisito legítimo y aquí nadie inventa nada: la documentación se validará y a finales de agosto se sabrá quién avanza. El punto no es que hagan trampa; el punto es la coreografía. Hemos convertido un trámite administrativo en gesta épica, la recolección de rúbricas en medallero, y el respaldo ciudadano en concurso de popularidad con boletín de prensa incluido. La ciudadanía firma, sí, pero uno sospecha que la mitad lo hace por quitarse de encima al de la carpeta en el tianguis.
Y mientras la clase política de Irapuato se pesa a sí misma en toneladas de tinta, la ciudad real sigue en otra frecuencia: socavones que la Japami vigila con lupa, colonias que se inundan a la primera tormenta, un IMSS que —según los propios empresarios— nacería chico para tanta gente. Ninguno de esos expedientes se resuelve con firmas de respaldo. Se resuelven gobernando, ese deporte tan poco practicado.
Así que enhorabuena por los récords. Cuando terminen de contar rúbricas y repartir títulos de superhéroe, ahí los espera el subsuelo con una lista de pendientes que no cabe en ninguna hoja de respaldo. Esa, señores aspirantes, es la firma que de verdad cuenta: la del cemento cediendo a las once de la noche.
No se queda atrás la vara masculina: el diputado Víctor Zanella juntó cuatro mil quinientas firmas y se estrenó con el título de 'Defensor de la Patria, la Familia y la Libertad', que uno juraría leído en la cartelera de la Arena y no en un proceso partidista. Solo le falta la máscara, la capa y una llave voladora al adversario para completar el gimmick. Damas y caballeros, en esta esquina, el retador...
Conste que juntar firmas es un requisito legítimo y aquí nadie inventa nada: la documentación se validará y a finales de agosto se sabrá quién avanza. El punto no es que hagan trampa; el punto es la coreografía. Hemos convertido un trámite administrativo en gesta épica, la recolección de rúbricas en medallero, y el respaldo ciudadano en concurso de popularidad con boletín de prensa incluido. La ciudadanía firma, sí, pero uno sospecha que la mitad lo hace por quitarse de encima al de la carpeta en el tianguis.
Y mientras la clase política de Irapuato se pesa a sí misma en toneladas de tinta, la ciudad real sigue en otra frecuencia: socavones que la Japami vigila con lupa, colonias que se inundan a la primera tormenta, un IMSS que —según los propios empresarios— nacería chico para tanta gente. Ninguno de esos expedientes se resuelve con firmas de respaldo. Se resuelven gobernando, ese deporte tan poco practicado.
Así que enhorabuena por los récords. Cuando terminen de contar rúbricas y repartir títulos de superhéroe, ahí los espera el subsuelo con una lista de pendientes que no cabe en ninguna hoja de respaldo. Esa, señores aspirantes, es la firma que de verdad cuenta: la del cemento cediendo a las once de la noche.