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El Destiempo

La noticia, pero a destiempo — sátira y opinión sobre la prensa local de México.

Edición Nacional 14 de agosto, 2026
Jalisco Nota 20 de junio de 2026

Guadalajara descubre que sin árboles hace calor y promete plantar 20 mil

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Guadalajara descubre que sin árboles hace calor y promete plantar 20 mil
Hay revelaciones que cambian la historia de la humanidad. El fuego. La rueda. La penicilina. Y ahora, sumemos una más a la lista: el Gobierno de Guadalajara reconoció que la ciudad tiene un déficit de árboles que provoca islas de calor. Sí, leyó bien. Tras años de pavimento, plazas comerciales y banquetas calcinadas, las autoridades llegaron a la conclusión científica de que los árboles dan sombra. Arquímedes saldría corriendo de la tina otra vez.

El plan es ambicioso y, hay que decirlo, bienvenido: plantar 20 mil árboles durante 2026, con especies nativas, concentrando buena parte del esfuerzo en el oriente de la ciudad. La alcaldesa explicó además que estas plantaciones podrían aumentar la capacidad de infiltración de agua hacia las zonas verdes. Es decir, que el árbol no solo te tapa del sol: también ayuda a que la lluvia se vaya a donde debe y no termine inundando tu sala. Doble función. Como las navajas suizas, pero con clorofila.

Lo celebro de corazón, en serio. Plantar árboles es de las pocas decisiones de gobierno que casi nadie puede criticar. Pero permítanme la maldad del cronista: la noticia no es que vayan a plantar 20 mil árboles. La noticia es que tuvimos que llegar al punto de las islas de calor, del asfalto que derrite suelas y de los veranos que parecen castigo bíblico para que alguien dijera 'oigan, ¿y si sembramos sombra?'. Llegamos tarde, como siempre, pero llegamos.

Porque el déficit de árboles no apareció por generación espontánea. Cada árbol que falta es un árbol que en algún momento estorbó para una ampliación vial, un estacionamiento, un desarrollo inmobiliario o una banqueta 'moderna' de concreto pulido. Guadalajara lleva décadas talando primero y arrepintiéndose después, y ahora va a gastar recursos en reponer lo que ella misma quitó. Es el círculo perfecto de la planeación urbana mexicana: hacemos el problema, lo presumimos, y luego presumimos la solución del problema que hicimos.

El reto, claro, viene después del titular. Plantar 20 mil arbolitos es la parte fácil y fotogénica: la pala, la sonrisa, el funcionario agachado con la planta en la mano para la foto. La parte difícil, la que no sale en boletín, es regarlos, cuidarlos y lograr que sobrevivan al primer verano, a la primera obra y al primer vecino que decide que el árbol 'le tira hojas en la cochera'. Un árbol plantado no es un árbol vivo: es un árbol en periodo de prueba.

Así que ojalá, de verdad, que dentro de cinco años podamos caminar por el oriente de la ciudad bajo una sombra fresca y decir 'mira, aquí cumplieron'. Ojalá no sea otra de esas iniciativas que florecen en junio para la foto y se secan en agosto por falta de riego presupuestal. Guadalajara merece sombra. Y los 20 mil árboles merecen, por lo menos, que los rieguen con la misma energía con la que se anunciaron.

Mientras tanto, tapatíos: si ven un arbolito recién plantado cerca de su casa, échenle un cubetazo de agua de vez en cuando. Total, agua infiltrándose es lo que queríamos, ¿no?