Saludos desde Buc-ee's: la nueva doctrina de política exterior mexicana
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Hay familias que cuando enfrentan una crisis se reúnen, respiran hondo y elaboran una estrategia. Y hay familias que cuando les cancelan la visa a un integrante, otro integrante viaja a Estados Unidos, se para frente a un castor gigante de plástico y sube una foto que dice "Saludos desde Buc-ee's". Nuevo León fue testigo esta semana del nacimiento de una nueva escuela de diplomacia, y no la enseñan en El Colegio de México.
Recapitulemos para quien llegó tarde a la novela. Estados Unidos le retiró la visa a Andrés "Andy" López Beltrán, hijo del expresidente. La reacción del oficialismo fue de manual: la presidenta Sheinbaum declaró que "una visa no define a una persona" —cierto, pero ayuda a cruzar la aduana— y el tío del afectado aseguró que en realidad se trata de un "ataque político" contra "el grande", no contra "el chico". Todo muy solemne, todo muy digno.
Y entonces, en medio de ese blindaje familiar, apareció José Ramón, el otro hermano, con la sutileza de un elefante en cristalería: una fotografía sonriente afuera de una sucursal de Buc-ee's, esa cadena gringa de gasolineras cuya mascota es, precisamente, un castor. El mensaje involuntario fue perfecto. Mientras la familia denuncia la injerencia extranjera y la humillación imperialista, uno de sus miembros documenta que él sí anda del otro lado comprando botanas junto a un roedor de dos metros. La soberanía nacional nunca tuvo un vocero tan relajado.
Lo maravilloso del asunto es la coreografía completa: los mensajes de convicción, la historia de México, la lucha del pueblo, la soberanía… y de fondo un castor texano guiñando el ojo. Uno no sabe si aplaudir la coherencia o pedirle a alguien que le quite el celular al tío antes de la próxima escala.
Que quede claro: aquí no acusamos a nadie de nada. Simplemente observamos que si la tesis oficial es que "una visa no define a una persona", entonces una foto en Buc-ee's tampoco debería definir una política exterior. Aunque, francamente, la define bastante bien.
Recapitulemos para quien llegó tarde a la novela. Estados Unidos le retiró la visa a Andrés "Andy" López Beltrán, hijo del expresidente. La reacción del oficialismo fue de manual: la presidenta Sheinbaum declaró que "una visa no define a una persona" —cierto, pero ayuda a cruzar la aduana— y el tío del afectado aseguró que en realidad se trata de un "ataque político" contra "el grande", no contra "el chico". Todo muy solemne, todo muy digno.
Y entonces, en medio de ese blindaje familiar, apareció José Ramón, el otro hermano, con la sutileza de un elefante en cristalería: una fotografía sonriente afuera de una sucursal de Buc-ee's, esa cadena gringa de gasolineras cuya mascota es, precisamente, un castor. El mensaje involuntario fue perfecto. Mientras la familia denuncia la injerencia extranjera y la humillación imperialista, uno de sus miembros documenta que él sí anda del otro lado comprando botanas junto a un roedor de dos metros. La soberanía nacional nunca tuvo un vocero tan relajado.
Lo maravilloso del asunto es la coreografía completa: los mensajes de convicción, la historia de México, la lucha del pueblo, la soberanía… y de fondo un castor texano guiñando el ojo. Uno no sabe si aplaudir la coherencia o pedirle a alguien que le quite el celular al tío antes de la próxima escala.
Que quede claro: aquí no acusamos a nadie de nada. Simplemente observamos que si la tesis oficial es que "una visa no define a una persona", entonces una foto en Buc-ee's tampoco debería definir una política exterior. Aunque, francamente, la define bastante bien.