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El Destiempo

La noticia, pero a destiempo — sátira y opinión sobre la prensa local de México.

Edición Nacional 9 de octubre, 2026
Jalisco • Nota • 17 de agosto de 2026

Tu número ya tiene dueño oficial (y no eres tú): crónica del gran apagón telefónico

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Tu número ya tiene dueño oficial (y no eres tú): crónica del gran apagón telefónico
Este fin de semana millones de mexicanos comprobaron que el Estado sí puede ser rápido, eficiente y contundente… cuando se trata de apagarte el teléfono. Arrancó la suspensión masiva de líneas para todo aquel que no vinculó su número con la CURP ante la Comisión Reguladora de Telecomunicaciones, y los primeros en caer fueron los usuarios con terminación en cero. Sin llamadas, sin mensajes, sin datos: la modernidad te devuelve, de golpe, a la incomunicación de 1994, pero sin el encanto retro.

En Guadalajara la reacción se dividió con precisión de encuesta. Unos corrieron a registrarse con la disciplina del que no quiere quedarse sin WhatsApp; otros se plantaron en la renuencia, desconfiados de entregar su identidad a cambio de seguir haciendo lo que ya hacían: hablar por teléfono. Y a los rezagados les ofrecieron una "última oportunidad" de 72 horas, ese plazo perentorio tan mexicano que siempre suena a maestro anunciando que el examen ya se acabó pero que va a esperar tantito.

La autoridad aclaró, eso sí, que el número no se pierde y que aún puede recuperarse; que hasta suspendida, la línea conserva funciones esenciales como la alerta sísmica y las llamadas al 911. Traducción: te dejan justo lo necesario para que, en caso de temblor o emergencia, sepas que sigues vivo aunque estés oficialmente incomunicado. Un consuelo de esos que solo la burocracia sabe diseñar.

El detalle que da para meditar bajo la lluvia es el otro. Un país que se ha declarado incapaz de localizar a decenas de miles de personas desaparecidas resulta ser extraordinariamente capaz de saber, en tiempo real, a nombre de quién está cada chip que termina en cierto dígito. La tecnología de rastreo existe, funciona y se aplica con rigor de relojería. Solo que se estrenó con los celulares. Uno agradecería que esa misma eficiencia, esa misma urgencia de "vincular identidades", se dirigiera algún día a buscar personas y no terminaciones telefónicas.

Mientras tanto, la recomendación práctica: registre su línea si no quiere pasar del cero al silencio, cargue la batería mientras aún sirva de algo, y conserve la calma. Su número ahora tiene un expediente oficial, una CURP asociada y un lugar en la base de datos nacional. Usted, ciudadano, por fin es plenamente localizable. Qué ironía tan fina para un país donde tanta gente sigue sin aparecer.