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El Destiempo

La noticia, pero a destiempo — sátira y opinión sobre la prensa local de México.

Edición Nacional 9 de octubre, 2026
Guanajuato • Digest • 17 de agosto de 2026

En modo subsistencia, pero bien peinados: manual guanajuatense para sobrevivir un domingo

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En modo subsistencia, pero bien peinados: manual guanajuatense para sobrevivir un domingo
Amanece en Guanajuato y el estado se reparte entre dos grandes ocupaciones nacionales: defender la soberanía y buscar dónde estacionarse. A veces, en la misma cuadra.

En la capital, un grupo de morenistas montó una carpa para unas doscientas o trescientas almas con el fin de defender a Andrés "Andy" López Beltrán en nombre de la soberanía nacional. El detalle poético es que, justo enseguida, se instaló el tianguis dominical de siempre. Así que la izquierda guanajuatense pudo gritar contra cualquier intervención extranjera y, dos pasos después, ejercer con dignidad su derecho capitalista al libre mercado: una de calcetines, otra de banderas guinda. La soberanía se defiende, sí, pero primero se cotiza. Sonó "La Paloma", sonó Óscar Chávez, y la asamblea demostró que lo único que une más que un caudillo es un buen puesto de garnachas. También quedó claro que los divide todo lo demás, empezando por las candidaturas, que es el verdadero himno que todos se saben.

El coro soberano llegó reforzado desde Irapuato, donde un regidor detectó "posible trasfondo político" en el retiro de una visa. Uno agradece que exista quien mantenga viva la sana costumbre de que cualquier cosa que salga mal es, por definición, culpa de afuera. Es reconfortante: por lo menos hay consenso en algo, aunque sea en el enemigo.

Mientras la política se peleaba por el micrófono, la Iglesia soltó la frase del fin de semana: pidió a los alcaldes informes de gobierno "reales y no autoalabanza". Aquí el editor hace una pausa reverente. Pedirle a un político mexicano que no se aplauda a sí mismo en su informe es como pedirle al agua que no moje. Es un exhorto tan noble como imposible, de esos que se agradecen precisamente porque nadie piensa cumplirlos. Ya nos imaginamos el próximo informe: dos horas de resultados alcanzados y treinta segundos, muy al final, para los "asuntos pendientes", leídos rapidito y con música de fondo.

En materia de orden público, Celaya vivió una purga histórica: depuró su padrón de franeleros. De 116 registros pasó a 107, porque nueve quedaron fuera por antecedentes penales. Que Guanajuato tenga un padrón oficial de franeleros ya es un poema; que además se les revise el historial delictivo lo eleva a documento antropológico. Descanse en paz la inocencia de creer que el señor del trapo rojo era solo un emprendedor del asfalto. Ahora sabemos que hay franeleros con curriculum, y que el municipio los certifica. Falta el examen de aptitud: silbar, señalar un hueco que no existe y cobrar por él.

La economía, por su parte, cerrará el año "convencional y estadísticamente normal", según la Canaco irapuatense, que además acuñó la frase para enmarcar: estamos en "modo subsistencia", pero "como guanajuatenses somos muy resilientes". Traducción libre: nos va regular, pero lo aguantamos con una sonrisa, que para eso entrenamos toda la vida. La resiliencia dejó de ser virtud y se volvió política pública. Del otro lado, Canacintra avisa que algunos changarros ya bajaron la cortina o recortaron horarios. Resulta que la resiliencia, cuando se prolonga, también se llama cerrar el negocio a las seis.

En Salamanca, entre tanto, el drenaje del mercado Tomasa Esteves entregó cincuenta toneladas de basura en ocho días. Cincuenta. Ese mercado no tiene un problema de residuos: tiene una producción industrial de ellos, con metas de exportación. Y por si faltara metáfora, en varios municipios los gobiernos anunciaron, casi en coro, que ahora sí cuidarán la salud mental de sus policías. Bienvenido el gesto, sinceramente. Solo llama la atención que la epidemia de conciencia haya brotado el mismo fin de semana en tres corporaciones distintas, como si el bienestar emocional también tuviera calendario de boletín.

Cerramos con la nota más tierna del catálogo: en Celaya proyectarán "Interstellar" al aire libre por cuatro pesos. Cuatro. En un país donde estacionarte cuesta lo que decida el franelero recién egresado, poder viajar por agujeros negros en familia por el precio de una moneda olvidada en el sillón es, oficialmente, el mejor negocio del estado. Ahí está la verdadera resiliencia guanajuatense: si la realidad no ayuda, uno se va a otra galaxia por menos de lo que vale un chicle. Y regresa a tiempo para el tianguis del próximo domingo.