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El Destiempo

La noticia, pero a destiempo — sátira y opinión sobre la prensa local de México.

Edición Nacional 13 de agosto, 2026
Guanajuato Nota 20 de junio de 2026

Hermandad México-Corea: les abrimos el corazón, y de paso la cajuela

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Hermandad México-Corea: les abrimos el corazón, y de paso la cajuela
Esta semana Periódico Notus nos llenó de orgullo recordándonos que Guanajuato es un "pilar de la hermandad entre México y Corea del Sur". Y vaya que lo es: diez municipios —Irapuato, Silao, San Miguel de Allende, Celaya, León, Villagrán y compañía— sostienen una relación de inversiones, exportaciones automotrices, calzado, productos aeroespaciales y convenios educativos. Una historia de amor industrial que da gusto leer. Lástima que el mismo Bajío tenga su manera muy particular de darle la bienvenida a los hermanos coreanos.

Porque resulta que, en paralelo a tanta fraternidad, dos turistas originarios de Corea estacionaron su coche en Parque Celaya y, al volver, descubrieron que les habían sustraído laptops, pasaportes, documentos personales y dinero en efectivo. El detalle conmovedor: intentaron rastrear sus pertenencias mediante GPS. Pobres. Confiaron en la tecnología como sólo confía quien viene de un país donde las cosas funcionan. No contaban con que en Celaya el GPS apunta con toda precisión a un punto donde, mágicamente, ya no hay nada.

Uno imagina la escena diplomática: por un lado, autoridades estatales presumiendo llantas, recubrimientos, equipo médico electrónico y "acabado de cuero y piel" exportados al país asiático. Por el otro, dos visitantes explicándole al consulado que el acabado de cuero que más conocieron fue el de su propia maleta vaciada en un estacionamiento. Intercambio cultural en estado puro.

Lo cierto es que el robo a turistas no es chiste para nadie, y menos cuando se presume al estado como destino de inversión y hospitalidad. Si de verdad queremos ser "pilar de la hermandad", a lo mejor el pilar debería incluir un estacionamiento donde no te vacíen el coche entre un taco y otro. Porque la inversión extranjera es muy bonita en los discursos, pero el inversionista —y el turista— también se acuerda del día que perdió el pasaporte en Parque Celaya.

Y que no se diga que es un caso aislado: en la misma plaza se reportaron robos a comercios en menos de 24 horas, incluyendo una tienda de telefonía con los mostradores rotos. O sea, el problema no distingue nacionalidad: aquí se roba con espíritu incluyente, a coreanos y a locales por igual. Eso sí es igualdad de trato.

La recomendación de El Destiempo para nuestros hermanos coreanos es sencilla: gracias por las inversiones, gracias por los convenios, gracias por comprarnos llantas y cámaras. Pero la próxima vez, dejen el pasaporte en la caja fuerte del hotel y traigan el GPS más por costumbre que por esperanza. La hermandad guanajuatense es real, cálida y abierta; solo conviene cerrarla con llave.