El Cuchillo se duplica, las presas se vacían y respiramos un aire 'aceptable' (usted no respire tan seguido)
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Amanece en Nuevo León y el estado despierta con una noticia que solo aquí tiene sentido: el gobernador anda en gira anunciando que van a duplicar la capacidad de la presa El Cuchillo. Duplicar. El doble. Un tanque el doble de grande para guardar el doble de agua que, ese mismo día, según el reporte de Conagua, sigue bajando. La Boca, Cerro Prieto y El Cuchillo registraron descensos al corte de las seis de la mañana, con altas temperaturas y probabilidad de lluvia oficialmente clasificada como 'nula'. Es la lógica regia perfecta: comprar una alberca olímpica en plena sequía porque un día, dicen, va a caer un huracán y hay que estar listos. Que no haya agua hoy es un detalle; el problema es no tener dónde presumirla mañana.
Mientras tanto se nos vende la ampliación de la cortina como proyecto de turismo, pesca y 'actividad económica'. Traduzcámoslo del regio al español: van a agrandar un vaso que ahorita está a la mitad para que quepan lanchas. La fe hídrica de esta administración es conmovedora. No llueve, pero confiamos. Baja el nivel, pero duplicamos. Es el mismo optimismo del que se compra pantalón dos tallas más chico 'para motivarse'.
Y para que respiremos tranquilos —literalmente— el Instituto Ciudadano del Aire nos regaló la palabra del año: 'aceptable'. La calidad del aire en el área metropolitana este domingo fue oficialmente 'aceptable', con la nota al pie más elegante que se haya escrito jamás: esa concentración representa 3.7 veces el máximo que recomienda la Organización Mundial de la Salud. Casi cuatro veces lo saludable, pero 'aceptable'. Con ese criterio, un examen con 3.7 reprobadas también es aceptable, y un caldo cuatro veces más salado de lo recomendado es simplemente 'sazón regio'. Respiramos partículas finas como quien aspira ambiente: con actitud.
En ese clima —caluroso, seco y espeso— la Coparmex salió a decir lo que todos veíamos venir: reportan caídas en el abasto de energía y en el suministro de agua. O sea que los empresarios, esos que rara vez se quejan de gratis, están avisando que falta luz y falta agua justo cuando el estado anuncia presas turísticas y aire de museo. Es la sinfonía perfecta: unos piden agua, otros la duplican en PowerPoint, y en medio flota una nube 'aceptable' que a lo mejor la Coparmex también podría concesionar.
Hablando de agua estancada, en Santiago por fin terminaron de retirar el lirio acuático del arroyo La Chueca: cerca de 300 toneladas de planta invasora sacadas en cuatro meses. Trescientas toneladas. Y el dato que nadie quería leer: los especialistas señalan que una de las causas de tanto lirio son las descargas irregulares de drenaje. Es decir, cosechamos la planta, pero seguimos regándola con lo mismo. Muy metropolitano: limpiamos el síntoma con cuadrillas heroicas y dejamos la llave del problema abierta, chorreando, esperando la próxima cosecha.
En el terreno del patrimonio, la nota que duele: en tres años, diez megafraudes inmobiliarios y financieros dejaron a más de mil seiscientas personas sin recuperar su dinero, con pérdidas estimadas de hasta doce mil quinientos millones de pesos. Mil seiscientas familias que descubrieron que en Nuevo León es más fácil edificar una torre de veinte pisos que armar un expediente que avance. La justicia local, nos dicen, se vuelve larga, costosa y tortuosa. El único proceso que aquí sí se agiliza es el de la preventa.
Y porque no todo es tragedia, la administración regia tuvo su momento tierno: Monterrey reconoció a 255 servidores públicos que cumplieron entre 20 y 35 años de servicio. Treinta y cinco años en el municipio. Gente que entró cuando el agua alcanzaba, que vio bajar presas y subir 'aceptables', y que aun así aguantó sentada en su escritorio. A esos sí hay que aplaudirles: sobrevivieron a más administraciones que el propio lirio.
De pilón, en Linares abrirán Kawayo, un santuario para caballos rescatados del abandono y el maltrato. Segunda oportunidad, techo y comida garantizada. Los caballos ya tienen su refugio con futuro asegurado; los ahorradores de los megafraudes seguimos esperando el nuestro. Bienvenidos a Nuevo León: donde el aire es aceptable, las presas se duplican solas y el único plan de agua a largo plazo es rezar por un huracán con buena puntería.
Mientras tanto se nos vende la ampliación de la cortina como proyecto de turismo, pesca y 'actividad económica'. Traduzcámoslo del regio al español: van a agrandar un vaso que ahorita está a la mitad para que quepan lanchas. La fe hídrica de esta administración es conmovedora. No llueve, pero confiamos. Baja el nivel, pero duplicamos. Es el mismo optimismo del que se compra pantalón dos tallas más chico 'para motivarse'.
Y para que respiremos tranquilos —literalmente— el Instituto Ciudadano del Aire nos regaló la palabra del año: 'aceptable'. La calidad del aire en el área metropolitana este domingo fue oficialmente 'aceptable', con la nota al pie más elegante que se haya escrito jamás: esa concentración representa 3.7 veces el máximo que recomienda la Organización Mundial de la Salud. Casi cuatro veces lo saludable, pero 'aceptable'. Con ese criterio, un examen con 3.7 reprobadas también es aceptable, y un caldo cuatro veces más salado de lo recomendado es simplemente 'sazón regio'. Respiramos partículas finas como quien aspira ambiente: con actitud.
En ese clima —caluroso, seco y espeso— la Coparmex salió a decir lo que todos veíamos venir: reportan caídas en el abasto de energía y en el suministro de agua. O sea que los empresarios, esos que rara vez se quejan de gratis, están avisando que falta luz y falta agua justo cuando el estado anuncia presas turísticas y aire de museo. Es la sinfonía perfecta: unos piden agua, otros la duplican en PowerPoint, y en medio flota una nube 'aceptable' que a lo mejor la Coparmex también podría concesionar.
Hablando de agua estancada, en Santiago por fin terminaron de retirar el lirio acuático del arroyo La Chueca: cerca de 300 toneladas de planta invasora sacadas en cuatro meses. Trescientas toneladas. Y el dato que nadie quería leer: los especialistas señalan que una de las causas de tanto lirio son las descargas irregulares de drenaje. Es decir, cosechamos la planta, pero seguimos regándola con lo mismo. Muy metropolitano: limpiamos el síntoma con cuadrillas heroicas y dejamos la llave del problema abierta, chorreando, esperando la próxima cosecha.
En el terreno del patrimonio, la nota que duele: en tres años, diez megafraudes inmobiliarios y financieros dejaron a más de mil seiscientas personas sin recuperar su dinero, con pérdidas estimadas de hasta doce mil quinientos millones de pesos. Mil seiscientas familias que descubrieron que en Nuevo León es más fácil edificar una torre de veinte pisos que armar un expediente que avance. La justicia local, nos dicen, se vuelve larga, costosa y tortuosa. El único proceso que aquí sí se agiliza es el de la preventa.
Y porque no todo es tragedia, la administración regia tuvo su momento tierno: Monterrey reconoció a 255 servidores públicos que cumplieron entre 20 y 35 años de servicio. Treinta y cinco años en el municipio. Gente que entró cuando el agua alcanzaba, que vio bajar presas y subir 'aceptables', y que aun así aguantó sentada en su escritorio. A esos sí hay que aplaudirles: sobrevivieron a más administraciones que el propio lirio.
De pilón, en Linares abrirán Kawayo, un santuario para caballos rescatados del abandono y el maltrato. Segunda oportunidad, techo y comida garantizada. Los caballos ya tienen su refugio con futuro asegurado; los ahorradores de los megafraudes seguimos esperando el nuestro. Bienvenidos a Nuevo León: donde el aire es aceptable, las presas se duplican solas y el único plan de agua a largo plazo es rezar por un huracán con buena puntería.