Presentan libro sobre seguridad; la realidad pide segunda edición
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En el Salón 25 de Marzo de Palacio de Gobierno —habilitado a última hora porque llovió y el patio central se descartó— se presentó "Centinela, seguridad en Chihuahua", la obra del titular de Seguridad Pública del Estado. Cientos de asistentes de los sectores político, cultural, social y empresarial acudieron a un evento donde la gobernadora reconoció la trayectoria del funcionario y agradeció su transparencia, honestidad y firmeza. El libro documenta la evolución de las estrategias de seguridad y la transición tecnológica de los últimos años, incluyendo el famoso Modelo Centinela y la Plataforma Escudo Chihuahua. Todo muy inspirador, con esa emoción de graduación en la que nadie se atreve a preguntar por las calificaciones finales.
El problema es que ese mismo lunes salió otro tomo, menos glamoroso, sin vino de honor: los datos del Inegi y del Sistema Nacional de Seguridad Pública. Ahí Chihuahua aparece en quinto lugar nacional en gasto de seguridad pública, segundo lugar en violencia desde octubre de 2024, y número quince en despliegue total de Guardia Nacional y agentes estatales. En cristiano: pagamos boleto de primera fila, salimos en el podio de lo que nadie quiere ganar, y ponemos elementos con cuentagotas. Si eso es la evolución, uno se pregunta cómo iba el borrador.
Para no quedarse callada, la Secretaría de Seguridad estatal salió a explicar que existe vigilancia constante en carreteras gracias a la Plataforma Centinela, con arcos, escorpiones y postes con cámaras que vigilan 24/7. Suena robusto, hasta que uno recuerda que en Camargo los abogados celebraron que les cambiaran las Salas judiciales a la capital precisamente para no transitar por la carretera Jiménez-Parral, que describen como escenario de enfrentamientos y robos de vehículos. O sea, hay cámaras vigilando 24/7 tramos que la gente prefiere no pisar. La tecnología graba en HD, pero el miedo sigue en vivo.
Que el estado documente su estrategia está bien; ojalá también documente por qué, con tanto Centinela desplegado en papel, la ciudadanía sigue midiendo la seguridad por el número de sillas vacías en las carreteras. La próxima presentación, sugerimos humildemente, que incluya un capítulo con las cifras del Inegi. Aunque sea al final, en letra chiquita, como los términos y condiciones.
El problema es que ese mismo lunes salió otro tomo, menos glamoroso, sin vino de honor: los datos del Inegi y del Sistema Nacional de Seguridad Pública. Ahí Chihuahua aparece en quinto lugar nacional en gasto de seguridad pública, segundo lugar en violencia desde octubre de 2024, y número quince en despliegue total de Guardia Nacional y agentes estatales. En cristiano: pagamos boleto de primera fila, salimos en el podio de lo que nadie quiere ganar, y ponemos elementos con cuentagotas. Si eso es la evolución, uno se pregunta cómo iba el borrador.
Para no quedarse callada, la Secretaría de Seguridad estatal salió a explicar que existe vigilancia constante en carreteras gracias a la Plataforma Centinela, con arcos, escorpiones y postes con cámaras que vigilan 24/7. Suena robusto, hasta que uno recuerda que en Camargo los abogados celebraron que les cambiaran las Salas judiciales a la capital precisamente para no transitar por la carretera Jiménez-Parral, que describen como escenario de enfrentamientos y robos de vehículos. O sea, hay cámaras vigilando 24/7 tramos que la gente prefiere no pisar. La tecnología graba en HD, pero el miedo sigue en vivo.
Que el estado documente su estrategia está bien; ojalá también documente por qué, con tanto Centinela desplegado en papel, la ciudadanía sigue midiendo la seguridad por el número de sillas vacías en las carreteras. La próxima presentación, sugerimos humildemente, que incluya un capítulo con las cifras del Inegi. Aunque sea al final, en letra chiquita, como los términos y condiciones.