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El Destiempo

La noticia, pero a destiempo — sátira y opinión sobre la prensa local de México.

Edición Nacional 10 de octubre, 2026
Jalisco • Digest • 18 de agosto de 2026

En Vallarta se secó la llave, pero a los partidos les abrieron la manguera

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En Vallarta se secó la llave, pero a los partidos les abrieron la manguera
Hay días en que Jalisco y el país entero parecen ponerse de acuerdo para contarnos el mismo chiste con distintos personajes. Hoy el hilo conductor es el agua: la que no llega, la que sí llega tarde y la que, misteriosamente, siempre alcanza para los partidos políticos.

Empecemos por Puerto Vallarta, donde decenas de comercios tuvieron que cerrar las cortinas porque no hay agua. La culpa, nos explican, es de una obra en un ducto principal que originalmente le tocaba a la concesionaria de la autopista Guadalajara-Vallarta y que, ante el incumplimiento, tuvo que retomar SEAPAL. Traducción: alguien dejó la tarea a medias y el organismo del agua terminó excavando a cuatro metros de profundidad para arreglar un problema que no sembró. Mientras tanto, más de 130 colonias llevan días con la llave seca y quienes salieron al quite fueron unas pipas y una asociación de estadounidenses jubilados. Que la ayuda humanitaria en la Perla del Pacífico venga de señores en bermudas repartiendo garrafones dice más del municipio que mil informes de gobierno. Eso sí: a la par, el Ayuntamiento presumió un tianguis incluyente en un centro comercial con danza folclórica. Baile hubo; agua, la que Dios y las pipas quisieron.

Y como el universo tiene sentido del humor, el mismo día en que en Vallarta racionan cada gota, en el INE apareció —de la nada, como agua de manantial— una bolsita de 10 mil 842 millones de pesos para financiar a los partidos rumbo a 2027. Ahí sí no hubo desabasto, ni contingencia, ni pipa que valiera: la democracia mexicana podrá quedarse sin muchas cosas, menos sin presupuesto para sus organizaciones favoritas. Como cereza, el INE le ordenó a la agrupación Somos México que le cambie el nombre, el logo y el color, porque el rosa mexicano confunde al electorado. Faltaba más: aquí lo que confunde no es un tono Pantone, sino que a nadie le quede claro para qué sirven tantos millones.

De Vallarta brincamos a Zapopan, donde el Gobierno de Jalisco decidió que la casa de los policías va sí o sí en Mirador de San Isidro, aunque los vecinos adviertan que es zona de recarga hídrica y que las inundaciones y la falta de agua podrían salir de regalo. El jefe de Gabinete fue claro: no hay plan B, no hay otro predio, y las obras no se detienen. Es reconfortante ver tanta firmeza; ojalá la mostraran también con las mangueras rotas de la ciudad. Construir viviendas sobre una esponja natural que absorbe agua es, cuando menos, un acto de fe geológica.

En el capítulo turístico-gastronómico, la Canirac salió a decir que el Mundial no cumplió las metas económicas: hubo afluencia nacional, pero la derrama quedó por debajo de lo soñado. Es decir, muchos restauranteros invirtieron esperando lluvia de dólares y les cayó llovizna de nacionales que ya conocían el menú. La FIFA, por su parte, felicitó a la Policía de Guadalajara por el saldo blanco durante el torneo, lo cual está muy bien, aunque uno sospecha que el saldo también fue blanco en las cajas registradoras.

En el terreno de lo etílico, el Consejo Regulador del Tequila repartió su Águila en Vuelo a varios legisladores por impulsar el Día Nacional del Tequila. Nada como premiar el arduo trabajo de decretar que el 24 de julio brindemos: un esfuerzo legislativo titánico que, admitámoslo, cuenta con el respaldo unánime del electorado sediento.

Y en la cúspide del absurdo nacional, la Presidenta se quejó de que en las redes sociales abundan los bots y las noticias falsas, y que "vemos las redes sociales y pensamos que esa es la realidad". Sabio diagnóstico. Lástima que la realidad sin filtro —la de Vallarta sin agua, la de los millones para partidos, la del policía que aún no estrena su departamento— tampoco necesite bots para verse surrealista. A veces la ficción más difícil de creer es simplemente la nota del día leída en voz alta.

Moraleja jalisciense: en esta tierra el agua se corta, el tequila se celebra y el presupuesto de los partidos jamás, jamás, se queda sin flujo. Salud —con agua embotellada, por si acaso.