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El Destiempo

La noticia, pero a destiempo — sátira y opinión sobre la prensa local de México.

Edición Nacional 9 de octubre, 2026
Nuevo León • Nota • 18 de agosto de 2026

Invertir en la CFE para que regrese la luz: la cumbre mientras el refri agoniza

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Invertir en la CFE para que regrese la luz: la cumbre mientras el refri agoniza
Nuevo León encontró la solución definitiva a los apagones de la canícula, y es tan sencilla que da ternura: reunirse a hablar de ellos. Este martes se convocó una cumbre entre el gobierno estatal, la iniciativa privada y la Comisión Federal de Electricidad, con sede confirmada y hora puntual, para atender la crisis de cortes de energía. Porque si algo apaga un incendio eléctrico es una junta bien organizada a las doce del día.

La propuesta estelar del estado es invertir en la CFE para poner fin a los apagones, y de paso evitar el segundo capítulo del drama: que sin luz dejen de funcionar los tanques y se corte también el agua. Es decir, el gobierno se ofrece a meter recurso propio en una empresa federal para que la electricidad haga lo único que se supone debe hacer: quedarse. Suena a que uno le pague la gasolina al vecino para que por fin te lleve al trabajo.

El detalle que le da sabor a la cumbre está a unos kilómetros del salón: en el sur de Monterrey, más de treinta familias llevan aproximadamente dos meses con bajo voltaje. Dos meses viendo cómo se les descompone la comida, se les echan a perder las medicinas y se les queman los electrodomésticos, mientras el termómetro no da tregua. Para ellos, el futuro energético del noreste no se decide en una mesa con café y presentaciones: se decide cada tarde cuando el ventilador gira apenas lo suficiente para mover el aire caliente de un lado a otro.

Hay algo profundamente regio en planear la matriz eléctrica del mañana mientras el hoy sigue oscuro. Se hablará de energías renovables, de inversión estratégica, de coordinación entre órdenes de gobierno; se tomarán fotos; se emitirán declaraciones optimistas. Y en la colonia Luis Echeverría Sur, alguien seguirá calculando cuánta leche puede comprar sin arriesgarse a que se corte antes de la cena.

Que conste: reunirse está bien, invertir está mejor, y coordinarse con la Federación es más sensato que echarse la bolita bajo el sol. El problema no es la cumbre; el problema es el ritmo. Los apagones no piden cita, no respetan agenda y no esperan al segundo punto del orden del día. Llegan, se instalan y se van cuando se les da la gana, como cierto personaje que el Poder Judicial no encuentra en su domicilio.

Así que ojalá la reunión sirva, ojalá la inversión llegue y ojalá el bajo voltaje del sur de la ciudad se vuelva anécdota. Mientras tanto, el noreste sostiene el verano con lo que siempre ha tenido a mano: paciencia, un abanico y la esperanza de que la próxima junta no se suspenda por falta de energía. Literalmente.