Pénjamo despide al tren con el pañuelo: ahora se sube León
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En la vida hay pocas certezas, y en Pénjamo acaban de perder una: la de que el tren de pasajeros pasaría por su territorio. El proyecto que conectaría Querétaro e Irapuato con Guadalajara originalmente contemplaba pasar por Pénjamo y seguir por municipios jaliscienses vecinos. Pero la gobernadora acordó con la Presidenta de México que el convoy mejor pase por León, y de un plumazo la ruta cambió de rumbo como changarro que se muda sin avisarle al casero.
El resultado: la vía llegará ahora a diez poblados de Jalisco, especialmente los de la región de los Altos, que ya afinan el cohete para celebrar. Los penjamenses, en cambio, se quedaron en el andén practicando el arte más antiguo de la provincia mexicana: ver pasar el tren... aunque en su caso ni siquiera pasa. La dependencia federal confirmó que el trazo tocará esos municipios jaliscienses, mientras el tramo Irapuato-León-Guadalajara sigue sin fecha de arranque, lo que quiere decir que por ahora todos —León incluido— aplauden un tren que aún es más maqueta que máquina.
De momento lo único firme es el otro pedazo: el tramo Querétaro-Irapuato, de 108.2 kilómetros, con estaciones proyectadas en Querétaro, Apaseo el Grande, Celaya, Cortazar o Villagrán, Salamanca e Irapuato. Buena lista. En ella no aparece Pénjamo por ningún lado, lo cual explica por qué la tierra de José Alfredo tiene motivos de sobra para cantar aquello de que la vida no vale nada... o al menos no vale un boleto.
Quede el consuelo filosófico: hay pueblos que pierden el tren por llegar tarde a la estación. Pénjamo lo perdió porque la estación se levantó y se fue caminando a otra ciudad. Un mérito que ni en el cine de Buñuel.
El resultado: la vía llegará ahora a diez poblados de Jalisco, especialmente los de la región de los Altos, que ya afinan el cohete para celebrar. Los penjamenses, en cambio, se quedaron en el andén practicando el arte más antiguo de la provincia mexicana: ver pasar el tren... aunque en su caso ni siquiera pasa. La dependencia federal confirmó que el trazo tocará esos municipios jaliscienses, mientras el tramo Irapuato-León-Guadalajara sigue sin fecha de arranque, lo que quiere decir que por ahora todos —León incluido— aplauden un tren que aún es más maqueta que máquina.
De momento lo único firme es el otro pedazo: el tramo Querétaro-Irapuato, de 108.2 kilómetros, con estaciones proyectadas en Querétaro, Apaseo el Grande, Celaya, Cortazar o Villagrán, Salamanca e Irapuato. Buena lista. En ella no aparece Pénjamo por ningún lado, lo cual explica por qué la tierra de José Alfredo tiene motivos de sobra para cantar aquello de que la vida no vale nada... o al menos no vale un boleto.
Quede el consuelo filosófico: hay pueblos que pierden el tren por llegar tarde a la estación. Pénjamo lo perdió porque la estación se levantó y se fue caminando a otra ciudad. Un mérito que ni en el cine de Buñuel.