Aura Farming en la Plaza de Armas: la única cosecha michoacana que sí levantó este año
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Mientras las grandes obras del estado siguen 'pendientes' y los políticos se invitan mutuamente a sus informes, la juventud de Morelia encontró un recurso renovable, gratuito y de rendimiento inmediato: el aura. Decenas de estudiantes se reunieron en la Plaza de Armas a practicar el ya famoso 'aura farming', que consiste en juntar puntos de carisma a base de gestos exagerados, poses, memes y estilo personal, para ver quién irradia más presencia. Sí, exactamente lo que hacen los aspirantes a la gubernatura, pero estos lo hacen bonito y sin cargarlo al erario.
Hay que reconocerlo: en un estado donde el teleférico no despega, el periférico inunda milpas y el bosque prometido todavía no germina, estos muchachos lograron en una tarde algo que a la clase política le cuesta sexenios: convocar gente, generar alegría y producir un resultado tangible. El resultado es intangible, claro —es aura—, pero al menos es honesto sobre su propia naturaleza. La política michoacana también produce puro aire, solo que cobra dietas por él.
Uno ve la Plaza de Armas llena de chavos compitiendo con la mirada, el andar y el meme oportuno, y no puede evitar la ternura y una punzada de envidia. Ternura porque es sano, creativo y profundamente moreliano tomar el centro histórico para inventar un torneo de vibras. Envidia porque ojalá esa energía, esa disciplina para el show y ese olfato para saber qué conecta con la banda, se contagiara a quienes de verdad manejan el presupuesto.
Propuesta modesta desde esta columna: que el próximo debate rumbo al 2027 se dispute con las reglas del aura farming. Nada de spots, nada de 'refriteados ellos', nada de listas negras. Solo los candidatos en la Plaza de Armas, midiendo carisma real ante un jurado de estudiantes. Sospecho que más de un veterano de la política saldría cosechado, digo, escarmentado. La juventud ya nos enseñó cómo se hace. El problema, como siempre, será que los grandes se dejen medir.
Hay que reconocerlo: en un estado donde el teleférico no despega, el periférico inunda milpas y el bosque prometido todavía no germina, estos muchachos lograron en una tarde algo que a la clase política le cuesta sexenios: convocar gente, generar alegría y producir un resultado tangible. El resultado es intangible, claro —es aura—, pero al menos es honesto sobre su propia naturaleza. La política michoacana también produce puro aire, solo que cobra dietas por él.
Uno ve la Plaza de Armas llena de chavos compitiendo con la mirada, el andar y el meme oportuno, y no puede evitar la ternura y una punzada de envidia. Ternura porque es sano, creativo y profundamente moreliano tomar el centro histórico para inventar un torneo de vibras. Envidia porque ojalá esa energía, esa disciplina para el show y ese olfato para saber qué conecta con la banda, se contagiara a quienes de verdad manejan el presupuesto.
Propuesta modesta desde esta columna: que el próximo debate rumbo al 2027 se dispute con las reglas del aura farming. Nada de spots, nada de 'refriteados ellos', nada de listas negras. Solo los candidatos en la Plaza de Armas, midiendo carisma real ante un jurado de estudiantes. Sospecho que más de un veterano de la política saldría cosechado, digo, escarmentado. La juventud ya nos enseñó cómo se hace. El problema, como siempre, será que los grandes se dejen medir.