Fiestón de la lista negra, barra libre para la reelección y un Metro que descarrila hasta parado
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Buenas y santas, capitalinos. Hoy amaneció la política mexicana como esas quinceañeras que se organizan solas: nadie sabe quién invitó a quién, pero ya todos están adentro comiendo del bufet.
Empecemos por la ocurrencia del día. Una alcaldesa de la capital lanzó al aire la idea de armar un "fiestón" con todos los miembros de la célebre lista negra, y un empresario de esos que tuitean más que un becario en campaña le tomó la palabra. La pregunta filosófica del momento ya no es si existe la lista negra: es quién lleva la cumbia y, sobre todo, quién se queda pagando la cuenta. Spoiler eterno: usted, contribuyente, que ni fue invitado pero siempre acaba lavando los platos.
Mientras tanto, en Palacio se estrenó una figura jurídica novedosa: la exoneración por conferencia mañanera. La Presidenta salió a aclarar que no existen pruebas contra Andy López Beltrán en el asunto del huachicol fiscal y que, por tanto, asunto cerrado. Los abogados, aguafiestas de siempre, recordaron con voz de maestro de civismo que la Presidencia no es fiscalía ni juzgado y que nadie desde el gabinete tiene acceso a una carpeta de investigación para absolver a control remoto. Morena, por su parte, resolvió el enigma del origen del huachicol con la elegancia de quien encuentra las llaves donde siempre: fue culpa del PRIAN y de una reforma de hace más de una década. Cómodo. Cuando todo lo malo nació en 2013, uno duerme tranquilo.
De reformas viejas a promesas nuevas: al menos cinco alcaldes capitalinos anunciaron que quieren reelegirse en 2027. El detalle poético es que las encuestas los reprueban a los dieciséis, con un promedio de calificación digno de extraordinario en agosto. O sea: reprobaron el examen y ya están formados para pedir repetir el año escolar, convencidos de que "el pueblo" los quiere aunque el pueblo, cuando le preguntan, contesta con cara de "¿otra vez tú?". Confianza no les falta; resultados, quién sabe.
En el INE también hubo verbena. Llegó el nuevo representante del tricolor a estrenar credencial y a acusar censura, la consejera presidenta amagó con fuerza pública, y entre gritos aprobaron pedir 31 mil millones de pesos para 2027, casi 11 mil de ellos para financiar partidos. Nada dice "austeridad republicana" como una discusión a jaloneos sobre a cuánto asciende la cuenta de la democracia. Y hablando de cuentas: instalaron un contador de días para el arranque del proceso electoral. Porque si algo necesitábamos los mexicanos era un reloj público recordándonos que la campaña ya empezó aunque legalmente todavía no.
Bajemos al terreno, literalmente. La Línea 3 del Metro acumuló más de tres mil quinientas fallas en lo que va del año, y por si faltaba drama, un convoy se descarriló haciendo una maniobra en los talleres. Cuando el tren se descompone hasta estacionado, el problema ya no es la velocidad: es la vocación. Como consuelo, Ecobici anunció que crecerá a quince mil bicicletas y —más importante— ampliará su publicidad en más de mil mobiliarios urbanos, mientras los usuarios enlistan frenos que no frenan, cadenas que se botan y llantas que ruedan por su cuenta. Traducido: menos mantenimiento, más espectacular. La movilidad del futuro será pedalear rezando, pero con excelente branding.
En la Alameda, otra epopeya de nuestro tiempo: enorme despliegue policiaco para que no se instalen ambulantes, y en medio del operativo, un presunto ladrón terminó emplayado a un árbol por vecinos de Benito Juárez, como paquetería que nadie reclama. La justicia por propia mano no está bien, conste, pero hay que reconocer el dominio nacional del plástico stretch: exportamos poco, pero envolvemos parejo.
Y para cerrar con broche digital, Telcel se cayó a media jornada y el país entero, incapaz de llamar o mandar mensajes, hizo lo único que sabe hacer sin señal: memes. Somos una nación que puede quedarse sin datos, sin luz —que se lo digan a Nuevo León— y hasta sin argumentos, pero jamás sin chiste. Que conste en actas: cuando se cae la red, no se cae el humor. Es lo único que aquí nunca da falla ni pide presupuesto extra. Nos leemos mañana, si el Metro, el INE y el fiestón lo permiten.
Empecemos por la ocurrencia del día. Una alcaldesa de la capital lanzó al aire la idea de armar un "fiestón" con todos los miembros de la célebre lista negra, y un empresario de esos que tuitean más que un becario en campaña le tomó la palabra. La pregunta filosófica del momento ya no es si existe la lista negra: es quién lleva la cumbia y, sobre todo, quién se queda pagando la cuenta. Spoiler eterno: usted, contribuyente, que ni fue invitado pero siempre acaba lavando los platos.
Mientras tanto, en Palacio se estrenó una figura jurídica novedosa: la exoneración por conferencia mañanera. La Presidenta salió a aclarar que no existen pruebas contra Andy López Beltrán en el asunto del huachicol fiscal y que, por tanto, asunto cerrado. Los abogados, aguafiestas de siempre, recordaron con voz de maestro de civismo que la Presidencia no es fiscalía ni juzgado y que nadie desde el gabinete tiene acceso a una carpeta de investigación para absolver a control remoto. Morena, por su parte, resolvió el enigma del origen del huachicol con la elegancia de quien encuentra las llaves donde siempre: fue culpa del PRIAN y de una reforma de hace más de una década. Cómodo. Cuando todo lo malo nació en 2013, uno duerme tranquilo.
De reformas viejas a promesas nuevas: al menos cinco alcaldes capitalinos anunciaron que quieren reelegirse en 2027. El detalle poético es que las encuestas los reprueban a los dieciséis, con un promedio de calificación digno de extraordinario en agosto. O sea: reprobaron el examen y ya están formados para pedir repetir el año escolar, convencidos de que "el pueblo" los quiere aunque el pueblo, cuando le preguntan, contesta con cara de "¿otra vez tú?". Confianza no les falta; resultados, quién sabe.
En el INE también hubo verbena. Llegó el nuevo representante del tricolor a estrenar credencial y a acusar censura, la consejera presidenta amagó con fuerza pública, y entre gritos aprobaron pedir 31 mil millones de pesos para 2027, casi 11 mil de ellos para financiar partidos. Nada dice "austeridad republicana" como una discusión a jaloneos sobre a cuánto asciende la cuenta de la democracia. Y hablando de cuentas: instalaron un contador de días para el arranque del proceso electoral. Porque si algo necesitábamos los mexicanos era un reloj público recordándonos que la campaña ya empezó aunque legalmente todavía no.
Bajemos al terreno, literalmente. La Línea 3 del Metro acumuló más de tres mil quinientas fallas en lo que va del año, y por si faltaba drama, un convoy se descarriló haciendo una maniobra en los talleres. Cuando el tren se descompone hasta estacionado, el problema ya no es la velocidad: es la vocación. Como consuelo, Ecobici anunció que crecerá a quince mil bicicletas y —más importante— ampliará su publicidad en más de mil mobiliarios urbanos, mientras los usuarios enlistan frenos que no frenan, cadenas que se botan y llantas que ruedan por su cuenta. Traducido: menos mantenimiento, más espectacular. La movilidad del futuro será pedalear rezando, pero con excelente branding.
En la Alameda, otra epopeya de nuestro tiempo: enorme despliegue policiaco para que no se instalen ambulantes, y en medio del operativo, un presunto ladrón terminó emplayado a un árbol por vecinos de Benito Juárez, como paquetería que nadie reclama. La justicia por propia mano no está bien, conste, pero hay que reconocer el dominio nacional del plástico stretch: exportamos poco, pero envolvemos parejo.
Y para cerrar con broche digital, Telcel se cayó a media jornada y el país entero, incapaz de llamar o mandar mensajes, hizo lo único que sabe hacer sin señal: memes. Somos una nación que puede quedarse sin datos, sin luz —que se lo digan a Nuevo León— y hasta sin argumentos, pero jamás sin chiste. Que conste en actas: cuando se cae la red, no se cae el humor. Es lo único que aquí nunca da falla ni pide presupuesto extra. Nos leemos mañana, si el Metro, el INE y el fiestón lo permiten.