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El Destiempo

La noticia, pero a destiempo — sátira y opinión sobre la prensa local de México.

Edición Nacional 9 de octubre, 2026
Chihuahua • Nota • 20 de agosto de 2026

El popó como delito: Juárez le pone precio a lo que la banqueta ya sabía

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El popó como delito: Juárez le pone precio a lo que la banqueta ya sabía
Ciudad Juárez alista un nuevo Reglamento de Bienestar Animal que contempla sanciones para 37 conductas, con multas que pueden llegar a 17 mil 596 pesos y hasta 36 horas de arresto. Entre los pecados capitales del proyecto: el abandono, la desnutrición, la falta de atención médica, el hacinamiento y —el que nos hermana a todos— no recoger las heces de la mascota en la vía pública.

Hay que reconocer la ambición del documento. Pasar de "aquí cada quien saca a su perro como Dios le da a entender" a una tarifa de casi 18 mil pesos por la caca no recogida es un salto civilizatorio digno de aplausos… y de una pregunta incómoda: ¿quién va a cobrarla? Porque la banqueta juarense lleva décadas siendo el testigo silencioso de esa costumbre nacional, y hasta hoy nadie ha visto al inspector con guante, linterna y libreta acechando al reincidente a la vuelta de la esquina.

Lo interesante del reglamento es que junta en la misma lista cosas graves de verdad —abandono, hambre, hacinamiento, negar atención médica a un animal— con la travesura del vecino distraído. Y está bien que así sea: el maltrato empieza en lo grande y se disfraza de lo pequeño. Pero uno teme el escenario clásico chihuahuense, donde la ley nace robusta en el papel y se adelgaza en la aplicación hasta quedar en pura advertencia decorativa pegada en el poste.

Ojalá el reglamento cuente con lo que casi nunca acompaña a las buenas intenciones: presupuesto, inspectores y ganas de sostenerlo más allá del boletín. Porque castigar el maltrato animal es de lo más noble que puede hacer un municipio. Lo demás —la multa por popó— será la prueba de fuego: el día que alguien la pague de verdad, Juárez habrá entrado, oficialmente, al primer mundo de la banqueta limpia. Mientras tanto, el perro seguirá haciendo lo suyo, tranquilo, sabiendo que la ley es más lenta que su digestión.