Vallarta inaugura el deporte extremo definitivo: correr sin agua para bañarte
Tamaño de letra
Hay crisis que se resuelven con obras, otras con diálogo, y otras —las más creativas— con una carrera pedestre. Puerto Vallarta eligió la tercera vía. Mientras cientos de vecinos acumulaban más de cuatro días sin abasto de agua, con las redes sociales convertidas en un muro de quejas, enojo y reclamos contra la administración de Luis Munguía, el Ayuntamiento salió a la calle con el VaqueRun, una carrera organizada por el propio gobierno municipal.
Uno imagina la junta de gabinete: '¿No hay agua en las casas?' 'No.' '¿Y si ponemos a la gente a correr?' 'Genial, así sudan lo que no pueden enjuagar.' Es la eficiencia elevada a arte: se ahorra agua y se genera contenido para la foto. Dos por uno.
Lo verdaderamente jugoso, y aquí Vallarta Independiente puso el dedo donde arde, es la lectura política. Que en plena rabia digital la gente igual salga a un evento del Ayuntamiento vinculado al Partido Verde le permite a la administración sostener una tesis reconfortante: el malestar en redes no necesariamente se traduce en rechazo en la calle. Traducción para el que va corriendo: 'Pueden estar enojadísimos en Facebook, pero si vienen por su playerita, aquí no pasó nada.'
Es la doctrina moderna del gobierno mexicano: la molestia se mide en likes, la lealtad en asistencia a la kermés. Y mientras el termómetro digital marca fiebre, el municipal marca convocatoria. El problema es que ninguno de los dos abre la llave.
Que conste que correr es sano, la convivencia es bonita y una carrera comunitaria no tiene nada de malo. Lo que tiene un aire surrealista es el timing: organizar una hidro-fiesta atlética justo cuando el vecino promedio racionaliza cada garrafón. Ojalá el próximo evento incluya, además de la medalla, una pipa de agua en la meta. Sería el primer VaqueRun de la historia con premio verdaderamente útil.
Mientras tanto, la ciudadanía vallartense practica ya, sin quererlo, el multideporte: la caminata en busca de garrafón, el levantamiento de cubeta y ahora la carrera oficial. Que alguien avise al Comité Olímpico: aquí ya hay talento de sobra.
Uno imagina la junta de gabinete: '¿No hay agua en las casas?' 'No.' '¿Y si ponemos a la gente a correr?' 'Genial, así sudan lo que no pueden enjuagar.' Es la eficiencia elevada a arte: se ahorra agua y se genera contenido para la foto. Dos por uno.
Lo verdaderamente jugoso, y aquí Vallarta Independiente puso el dedo donde arde, es la lectura política. Que en plena rabia digital la gente igual salga a un evento del Ayuntamiento vinculado al Partido Verde le permite a la administración sostener una tesis reconfortante: el malestar en redes no necesariamente se traduce en rechazo en la calle. Traducción para el que va corriendo: 'Pueden estar enojadísimos en Facebook, pero si vienen por su playerita, aquí no pasó nada.'
Es la doctrina moderna del gobierno mexicano: la molestia se mide en likes, la lealtad en asistencia a la kermés. Y mientras el termómetro digital marca fiebre, el municipal marca convocatoria. El problema es que ninguno de los dos abre la llave.
Que conste que correr es sano, la convivencia es bonita y una carrera comunitaria no tiene nada de malo. Lo que tiene un aire surrealista es el timing: organizar una hidro-fiesta atlética justo cuando el vecino promedio racionaliza cada garrafón. Ojalá el próximo evento incluya, además de la medalla, una pipa de agua en la meta. Sería el primer VaqueRun de la historia con premio verdaderamente útil.
Mientras tanto, la ciudadanía vallartense practica ya, sin quererlo, el multideporte: la caminata en busca de garrafón, el levantamiento de cubeta y ahora la carrera oficial. Que alguien avise al Comité Olímpico: aquí ya hay talento de sobra.