A 44°C, Chihuahua marcha en dos sentidos (y ninguno lleva al hospital, que no tiene camillas)
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Bienvenidos al fin de semana en que Chihuahua decidió que la mejor manera de celebrar el inicio del verano era someterse a una sesión de horno de barro a cielo abierto. Protección Civil anunció que Ciudad Juárez tocaría los 39 grados y Ojinaga, siempre competitiva, ya había clavado los 42.7 para quedarse con el récord primaveral. La advertencia oficial fue, esencialmente, 'no salga'; la respuesta ciudadana fue salir a marchar. Dos veces. En sentidos contrarios.
Porque este sábado el estado se partió en dos columnas perfectamente simétricas. En la capital, cinco mil personas salieron de la glorieta de Pancho Villa rumbo a la Plaza de Armas en la Marcha por la Vida y la Familia, con cánticos, pancartas y, curiosamente, banderas de Israel, a defender el matrimonio natural de lo que llamaron una agenda de 'ideologización'. En Ciudad Juárez, otras cinco mil personas recorrieron la 16 de Septiembre en la edición 22 de la Marcha de la Diversidad, bajo el lema 'Disidencia para existir, libertad para vivir'. Mismo número de asistentes, misma temperatura insoportable, mismo derecho a sudar por una causa: lo único que no compartieron fue la banqueta. Chihuahua logró el milagro logístico de tener a diez mil personas opinando lo opuesto sin cruzarse, que es básicamente cómo funciona también el Congreso del Estado.
Y hablando del Congreso: el abogado Jaime García Chávez bautizó el panorama rumbo al 2027 como una 'selva electoral', y uno entiende por qué. De todos los aspirantes que babean por la gubernatura, hasta el momento solo dos han pedido licencia para irse a hacer campaña con todas las de la ley, y ambos son de Morena. Los demás, suponemos, planean gobernar y precampañear al mismo tiempo, multitarea heroica que ya quisieran los paramédicos de la Cruz Roja. Mientras tanto, la Comisión de Gobernación exprimió 31 iniciativas de reforma electoral hasta dejarlas en tres dictámenes, en un proceso que la diputada Lilia Aguilar describió como un 'rosario de adjetivos' con 'tufo autoritario'. Traducción: prometieron blindar las elecciones contra el crimen organizado y entregaron una redacción que combate al narco con sinónimos.
El plato fuerte político lo sirvió la gobernadora Maru Campos, quien en Cerocahui, durante el cuarto aniversario del asesinato de los jesuitas, calificó al Gobierno Federal como un 'gobierno de la muerte'. Del otro lado del ring, allá en Tijuana, la presidenta Sheinbaum entregaba tarjetas de la Beca Rita Cetina y pedía a los mexicanos sentirse orgullosos de serlo. Dos discursos, dos fronteras, cero coincidencias: el federalismo mexicano en su máxima expresión, que es la de dos funcionarios hablándole al horizonte sin escucharse. Y por si alguien creyó que cuatro años bastan para que algo cambie, el padre Javier Ávila puso el termómetro moral: 'las cosas no han cambiado mucho', la Sierra sigue con desplazados, desaparecidos y muertos. Ese termómetro sí marca y no perdona.
La joya económica del día: aficionados chihuahuenses estarían dispuestos a desembolsar hasta 214 mil pesos para ver el tercer partido de México en la Ciudad de México. Doscientos catorce mil pesos. Por noventa minutos de fútbol. En un país donde la cuota del IEPS a la gasolina volvió a subir esta semana, encareciendo de paso los alimentos —porque producir una hectárea de maíz pasó de 18 mil a 51 mil pesos—, hay quien tiene presupuesto de jeque petrolero para la tribuna. Profeco, por cierto, registró un aumento del 115% en quejas en Parral; nadie ha presentado todavía una queja contra el calor, aunque va siendo hora.
Pero el dato que debería avergonzarnos a todos pasó casi de noticia menor: en los hospitales de Chihuahua faltan camillas, y eso obliga a los paramédicos de Cruz Roja a quedarse plantados, sin su camilla, hasta tres días mientras atienden al paciente. Tres días. Una ambulancia inmovilizada porque el hospital no tiene dónde acostar a la gente. Para ese problema no hubo marcha, ni con banderas ni con lemas; tampoco hubo 214 mil pesos. Resulta que la capital puede digitalizar 34 mil documentos históricos que datan de 1668 con un escáner de tecnología internacional, pero no consigue una camilla del siglo XXI. Conservamos magníficamente el pasado; el presente, en cambio, lo dejamos esperando en el pasillo.
Resumen del fin de semana: marchamos en dos direcciones, sudamos en una sola, presupuestamos como millonarios para el fut y como tacaños para la salud, y le decimos 'gobierno de la muerte' al de enfrente mientras el de aquí busca una camilla prestada. Felices 44 grados, Chihuahua. Hidrátense, que la indignación deshidrata.
Porque este sábado el estado se partió en dos columnas perfectamente simétricas. En la capital, cinco mil personas salieron de la glorieta de Pancho Villa rumbo a la Plaza de Armas en la Marcha por la Vida y la Familia, con cánticos, pancartas y, curiosamente, banderas de Israel, a defender el matrimonio natural de lo que llamaron una agenda de 'ideologización'. En Ciudad Juárez, otras cinco mil personas recorrieron la 16 de Septiembre en la edición 22 de la Marcha de la Diversidad, bajo el lema 'Disidencia para existir, libertad para vivir'. Mismo número de asistentes, misma temperatura insoportable, mismo derecho a sudar por una causa: lo único que no compartieron fue la banqueta. Chihuahua logró el milagro logístico de tener a diez mil personas opinando lo opuesto sin cruzarse, que es básicamente cómo funciona también el Congreso del Estado.
Y hablando del Congreso: el abogado Jaime García Chávez bautizó el panorama rumbo al 2027 como una 'selva electoral', y uno entiende por qué. De todos los aspirantes que babean por la gubernatura, hasta el momento solo dos han pedido licencia para irse a hacer campaña con todas las de la ley, y ambos son de Morena. Los demás, suponemos, planean gobernar y precampañear al mismo tiempo, multitarea heroica que ya quisieran los paramédicos de la Cruz Roja. Mientras tanto, la Comisión de Gobernación exprimió 31 iniciativas de reforma electoral hasta dejarlas en tres dictámenes, en un proceso que la diputada Lilia Aguilar describió como un 'rosario de adjetivos' con 'tufo autoritario'. Traducción: prometieron blindar las elecciones contra el crimen organizado y entregaron una redacción que combate al narco con sinónimos.
El plato fuerte político lo sirvió la gobernadora Maru Campos, quien en Cerocahui, durante el cuarto aniversario del asesinato de los jesuitas, calificó al Gobierno Federal como un 'gobierno de la muerte'. Del otro lado del ring, allá en Tijuana, la presidenta Sheinbaum entregaba tarjetas de la Beca Rita Cetina y pedía a los mexicanos sentirse orgullosos de serlo. Dos discursos, dos fronteras, cero coincidencias: el federalismo mexicano en su máxima expresión, que es la de dos funcionarios hablándole al horizonte sin escucharse. Y por si alguien creyó que cuatro años bastan para que algo cambie, el padre Javier Ávila puso el termómetro moral: 'las cosas no han cambiado mucho', la Sierra sigue con desplazados, desaparecidos y muertos. Ese termómetro sí marca y no perdona.
La joya económica del día: aficionados chihuahuenses estarían dispuestos a desembolsar hasta 214 mil pesos para ver el tercer partido de México en la Ciudad de México. Doscientos catorce mil pesos. Por noventa minutos de fútbol. En un país donde la cuota del IEPS a la gasolina volvió a subir esta semana, encareciendo de paso los alimentos —porque producir una hectárea de maíz pasó de 18 mil a 51 mil pesos—, hay quien tiene presupuesto de jeque petrolero para la tribuna. Profeco, por cierto, registró un aumento del 115% en quejas en Parral; nadie ha presentado todavía una queja contra el calor, aunque va siendo hora.
Pero el dato que debería avergonzarnos a todos pasó casi de noticia menor: en los hospitales de Chihuahua faltan camillas, y eso obliga a los paramédicos de Cruz Roja a quedarse plantados, sin su camilla, hasta tres días mientras atienden al paciente. Tres días. Una ambulancia inmovilizada porque el hospital no tiene dónde acostar a la gente. Para ese problema no hubo marcha, ni con banderas ni con lemas; tampoco hubo 214 mil pesos. Resulta que la capital puede digitalizar 34 mil documentos históricos que datan de 1668 con un escáner de tecnología internacional, pero no consigue una camilla del siglo XXI. Conservamos magníficamente el pasado; el presente, en cambio, lo dejamos esperando en el pasillo.
Resumen del fin de semana: marchamos en dos direcciones, sudamos en una sola, presupuestamos como millonarios para el fut y como tacaños para la salud, y le decimos 'gobierno de la muerte' al de enfrente mientras el de aquí busca una camilla prestada. Felices 44 grados, Chihuahua. Hidrátense, que la indignación deshidrata.