La encuesta que encontró opinión pública donde no había ni fotos correctas
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Hay estudios de opinión y hay obras de ficción; lo novedoso es cuando ambos géneros caben en el mismo PDF. Por Irapuato circula un flamante "Estudio Pre Electoral y de Percepción de Partidos Políticos" que presume cuatrocientas entrevistas "efectivas y completas" y un margen de error de "apenas" dos por ciento. Impecable, salvo por un detalle: las fotografías que ilustran a los supuestos políticos encuestados no coinciden con los políticos, e incluso se coló la imagen de un periodista que, para colmo, ni es de Irapuato ni del estado. Un margen de error del dos por ciento y un margen de identidad que anda por las nubes.
Uno entiende que hacer campo es cansado: el sol, las puertas que no abren, el perro del rancho. Pero de ahí a que el instrumento científico se arme con el álbum equivocado, hay un trecho. Es como presentar la radiografía de otro paciente y jurar que usted está sanísimo. La metodología, dicen, se hizo "especialmente a mujeres", lo cual estaría muy bien si al menos los rostros pegados correspondieran a alguien que efectivamente pisó la ciudad.
Lo entrañable es la cláusula de salida, esa joyita que aclara que los datos "pueden presentar variaciones en el futuro dependiendo de eventos no previstos". Traducido del lenguaje encuestológico: si esto sale mal, ya avisamos que la culpa la tiene el porvenir. Con razón le dicen encuesta patito; el problema es que el patito no nada, flota panza arriba. Y mientras tanto, alguien pagó por este retrato de la opinión pública irapuatense donde el único dato verdaderamente confiable es que a alguien le urgía entregar el reporte antes de la comida. La democracia se mide con encuestas; el respeto al lector, con que al menos las caras sean las que dicen ser.
Uno entiende que hacer campo es cansado: el sol, las puertas que no abren, el perro del rancho. Pero de ahí a que el instrumento científico se arme con el álbum equivocado, hay un trecho. Es como presentar la radiografía de otro paciente y jurar que usted está sanísimo. La metodología, dicen, se hizo "especialmente a mujeres", lo cual estaría muy bien si al menos los rostros pegados correspondieran a alguien que efectivamente pisó la ciudad.
Lo entrañable es la cláusula de salida, esa joyita que aclara que los datos "pueden presentar variaciones en el futuro dependiendo de eventos no previstos". Traducido del lenguaje encuestológico: si esto sale mal, ya avisamos que la culpa la tiene el porvenir. Con razón le dicen encuesta patito; el problema es que el patito no nada, flota panza arriba. Y mientras tanto, alguien pagó por este retrato de la opinión pública irapuatense donde el único dato verdaderamente confiable es que a alguien le urgía entregar el reporte antes de la comida. La democracia se mide con encuestas; el respeto al lector, con que al menos las caras sean las que dicen ser.