Postal chilanga: árboles en el aire, baches en el piso y lentes con wifi
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Buenos días, Ciudad de México, capital del país donde se prometen un millón de árboles en las banquetas pero nadie jura que la banqueta siga ahí para el segundo riego.
Arrancó la temporada de promesas verdes: el gobierno capitalino se comprometió a plantar 200 mil árboles al año y un millón para el final de la administración, con todo y ceremonia en un camellón de Iztacalco y aspiración a la famosa regla 3-30-300. Bonito. El único pendiente es que la misma ciudad que sueña con esa regla no ha resuelto la más antigua de todas: un bache, un coche, una llanta reventada. Uno se imagina al arbolito recién sembrado mirando de reojo el cráter de la esquina, preguntándose si crecerá más rápido que ese hoyo que ya lleva tres administraciones esperando su tapadera. Reforestamos el cielo mientras seguimos esquivando el subsuelo: muy poético, muy chilango.
Mientras tanto, en el Palacio de los Deportes se libró la otra gran epopeya del día: la UNAM aplicó su examen presencial y detectó veintitantos intentos de trampa. Y no crea usted que con acordeones de secundaria doblados en el calcetín: hablamos de celulares escondidos, visitas sospechosamente largas al baño y hasta lentes inteligentes con cámara. Impresionante. Si un joven es capaz de contrabandear tecnología de espionaje a una prueba de opción múltiple, tal vez el problema no sea que no cabe en la universidad, sino que ya rebasó al plan de estudios. La casa máxima de estudios vigilando aspirantes con la misma tensión que una aduana, y uno pensando: con esa creatividad, seguro pasaban el examen a la primera.
De creatividad también saben en las alcaldías. En la Miguel Hidalgo, una diputada calcula que los pisos ilegales son un negociazo de 360 millones de pesos, y en el último año los niveles irregulares crecieron un 183 por ciento. Es decir: la ciudad se acuerda de la regla 3-30-300 para los árboles, pero para los edificios aplica la regla 1-2-3 pisos extra sin permiso. Aquí todo sube, menos el respeto al reglamento.
Quien también quiere subir, pero de nuevo a su curul, son varios alcaldes de Morena que buscan reelegirse sin pedir licencia: gobernar y hacer campaña al mismo tiempo, ese multitasking que solo dominan los servidores públicos y las mamás de tres hijos. En la Cuauhtémoc ya se calienta la contienda con destape incluido, así que prepárense para meses de inauguraciones de luminarias que casualmente coinciden con el precalentamiento electoral.
En el Metro, en cambio, el nuevo reglamento decidió ponerle orden al ruido: quedará prohibido que los locatarios usen bocinas, radios, altavoces o, textual, que griten. Sí: griten. Legislaron contra el grito en la ciudad que grita hasta cuando pregunta la hora. Prohibir alzar la voz en el subsuelo capitalino es tan realista como prohibir la lluvia de la tarde, que ayer volvió a dejar casi siete millones de metros cúbicos de agua y a media urbe reacordándose de que aquí el drenaje es más decorativo que funcional.
En el terreno del dinero, hubo una buena y una que arde. La buena: el superpeso presumió músculo y el dólar cerró por debajo de los 17 pesos, en su mejor nivel en más de dos años. La que arde: Pemex, teniendo el crudo carísimo, decidió exportar al nivel más bajo en 36 años. O sea, la moneda anda de fiesta mientras la petrolera nacional dejó ir la oportunidad de vender caro. Como llegar a la fiesta justo cuando ya recogieron la botana.
Y hablando de irse: el presunto jefe regional del CJNG identificado por las autoridades como el Tío Lako protagonizó el operativo del día en Michoacán, con un pequeño detalle logístico: se peló. Cayeron su hija y su pareja, más otros presuntos integrantes, dos inmuebles, 64 vehículos y un arsenal, pero el objetivo principal se evaporó. El Ejército tocó la puerta y él ya había salido por atrás; nivel de reflejos que ya quisieran los aspirantes de la UNAM.
Mención honorífica para la Agencia de Transformación Digital, que vio caerse los sitios del Gobierno con dominio gob.mx y prometió repararlos en unos 25 minutos. La transformación digital funcionando exactamente como el wifi de la abuela: se cae solo, regresa solo, y nadie entiende por qué. Y para cerrar con glamour, el hijo mayor del expresidente reapareció en un complejo de Quintana Roo días después de presumir estancia en Estados Unidos: austeridad republicana, edición todo incluido.
¿La agenda gastronómica de consuelo? Se viene la Semana del Ramen y el Día de la Papa Frita en la capital. Porque si la ciudad se inunda, el peso baila y los árboles compiten con los baches, al menos podemos ahogar las penas en caldo caliente y papas con queso. Buen provecho, chilangos.
Arrancó la temporada de promesas verdes: el gobierno capitalino se comprometió a plantar 200 mil árboles al año y un millón para el final de la administración, con todo y ceremonia en un camellón de Iztacalco y aspiración a la famosa regla 3-30-300. Bonito. El único pendiente es que la misma ciudad que sueña con esa regla no ha resuelto la más antigua de todas: un bache, un coche, una llanta reventada. Uno se imagina al arbolito recién sembrado mirando de reojo el cráter de la esquina, preguntándose si crecerá más rápido que ese hoyo que ya lleva tres administraciones esperando su tapadera. Reforestamos el cielo mientras seguimos esquivando el subsuelo: muy poético, muy chilango.
Mientras tanto, en el Palacio de los Deportes se libró la otra gran epopeya del día: la UNAM aplicó su examen presencial y detectó veintitantos intentos de trampa. Y no crea usted que con acordeones de secundaria doblados en el calcetín: hablamos de celulares escondidos, visitas sospechosamente largas al baño y hasta lentes inteligentes con cámara. Impresionante. Si un joven es capaz de contrabandear tecnología de espionaje a una prueba de opción múltiple, tal vez el problema no sea que no cabe en la universidad, sino que ya rebasó al plan de estudios. La casa máxima de estudios vigilando aspirantes con la misma tensión que una aduana, y uno pensando: con esa creatividad, seguro pasaban el examen a la primera.
De creatividad también saben en las alcaldías. En la Miguel Hidalgo, una diputada calcula que los pisos ilegales son un negociazo de 360 millones de pesos, y en el último año los niveles irregulares crecieron un 183 por ciento. Es decir: la ciudad se acuerda de la regla 3-30-300 para los árboles, pero para los edificios aplica la regla 1-2-3 pisos extra sin permiso. Aquí todo sube, menos el respeto al reglamento.
Quien también quiere subir, pero de nuevo a su curul, son varios alcaldes de Morena que buscan reelegirse sin pedir licencia: gobernar y hacer campaña al mismo tiempo, ese multitasking que solo dominan los servidores públicos y las mamás de tres hijos. En la Cuauhtémoc ya se calienta la contienda con destape incluido, así que prepárense para meses de inauguraciones de luminarias que casualmente coinciden con el precalentamiento electoral.
En el Metro, en cambio, el nuevo reglamento decidió ponerle orden al ruido: quedará prohibido que los locatarios usen bocinas, radios, altavoces o, textual, que griten. Sí: griten. Legislaron contra el grito en la ciudad que grita hasta cuando pregunta la hora. Prohibir alzar la voz en el subsuelo capitalino es tan realista como prohibir la lluvia de la tarde, que ayer volvió a dejar casi siete millones de metros cúbicos de agua y a media urbe reacordándose de que aquí el drenaje es más decorativo que funcional.
En el terreno del dinero, hubo una buena y una que arde. La buena: el superpeso presumió músculo y el dólar cerró por debajo de los 17 pesos, en su mejor nivel en más de dos años. La que arde: Pemex, teniendo el crudo carísimo, decidió exportar al nivel más bajo en 36 años. O sea, la moneda anda de fiesta mientras la petrolera nacional dejó ir la oportunidad de vender caro. Como llegar a la fiesta justo cuando ya recogieron la botana.
Y hablando de irse: el presunto jefe regional del CJNG identificado por las autoridades como el Tío Lako protagonizó el operativo del día en Michoacán, con un pequeño detalle logístico: se peló. Cayeron su hija y su pareja, más otros presuntos integrantes, dos inmuebles, 64 vehículos y un arsenal, pero el objetivo principal se evaporó. El Ejército tocó la puerta y él ya había salido por atrás; nivel de reflejos que ya quisieran los aspirantes de la UNAM.
Mención honorífica para la Agencia de Transformación Digital, que vio caerse los sitios del Gobierno con dominio gob.mx y prometió repararlos en unos 25 minutos. La transformación digital funcionando exactamente como el wifi de la abuela: se cae solo, regresa solo, y nadie entiende por qué. Y para cerrar con glamour, el hijo mayor del expresidente reapareció en un complejo de Quintana Roo días después de presumir estancia en Estados Unidos: austeridad republicana, edición todo incluido.
¿La agenda gastronómica de consuelo? Se viene la Semana del Ramen y el Día de la Papa Frita en la capital. Porque si la ciudad se inunda, el peso baila y los árboles compiten con los baches, al menos podemos ahogar las penas en caldo caliente y papas con queso. Buen provecho, chilangos.