Aseguran rancho con bisontes: el safari que a Chihuahua le faltaba
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Hay operativos que huelen a pólvora y hay operativos que huelen a heno. El de este jueves en Balleza fue de los segundos. Autoridades federales —Guardia Nacional, Fiscalía General de la República y, atención, la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente— cayeron sobre el rancho La Magdalena, propiedad vinculada al exgobernador César Duarte, y procedieron al aseguramiento del predio y de sus habitantes. Los habitantes, en este caso, incluían bisontes y llamas.
Deténgase a saborearlo. Bisontes. En Chihuahua. Donde el municipio de Parral presume como logro ambiental haber plantado ciento cincuenta arbolitos, donde las presas andan a media agua y el campo suplica que llueva en septiembre, alguien tuvo la visión empresarial de importar una pradera de Wyoming completa con búfalos incluidos. Y llamas, para el toque andino, no fuera a faltar diversidad en el corral. El rancho no necesitaba cateo, necesitaba boletería y un carrito de nieves.
Que quede claro para los suspicaces: aquí nadie declara culpable a nadie de nada, para eso hay tribunales y un largo proceso que el exmandatario del periodo 2010-2016 lleva años enfrentando. Lo que sí nos permitimos es una humilde observación zootécnica: cuando la Profepa tiene que sumarse a una diligencia porque el asunto incluye fauna exótica, ya no estamos hablando de un rancho, estamos hablando de un zoológico con escrituras dudosas.
El resto de la sierra tepehuana, mientras tanto, vive el otro extremo de la fauna estatal: familias desplazadas de Guadalupe y Calvo sobreviviendo en campamentos improvisados. Dos Chihuahuas en la misma noticia. En uno pastan los bisontes; en el otro, las autoridades apenas instalan mesas para atender a los que huyeron con lo puesto. Cada quien elige a cuál rancho le manda alfalfa.
Deténgase a saborearlo. Bisontes. En Chihuahua. Donde el municipio de Parral presume como logro ambiental haber plantado ciento cincuenta arbolitos, donde las presas andan a media agua y el campo suplica que llueva en septiembre, alguien tuvo la visión empresarial de importar una pradera de Wyoming completa con búfalos incluidos. Y llamas, para el toque andino, no fuera a faltar diversidad en el corral. El rancho no necesitaba cateo, necesitaba boletería y un carrito de nieves.
Que quede claro para los suspicaces: aquí nadie declara culpable a nadie de nada, para eso hay tribunales y un largo proceso que el exmandatario del periodo 2010-2016 lleva años enfrentando. Lo que sí nos permitimos es una humilde observación zootécnica: cuando la Profepa tiene que sumarse a una diligencia porque el asunto incluye fauna exótica, ya no estamos hablando de un rancho, estamos hablando de un zoológico con escrituras dudosas.
El resto de la sierra tepehuana, mientras tanto, vive el otro extremo de la fauna estatal: familias desplazadas de Guadalupe y Calvo sobreviviendo en campamentos improvisados. Dos Chihuahuas en la misma noticia. En uno pastan los bisontes; en el otro, las autoridades apenas instalan mesas para atender a los que huyeron con lo puesto. Cada quien elige a cuál rancho le manda alfalfa.