El exfuncionario que entra y sale de Puente Grande como si tuviera abono de temporada
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Hay historias que se cuentan solas, y luego está la del exdirector general del DIF Jalisco, capturado por segunda vez en cuestión de días luego de que, tras haber sido dejado en libertad, no se presentara a su audiencia de revisión de medidas cautelares. Ahora quedó a disposición de un juez en el centro penitenciario de Puente Grande. Uno esperaría que un caso como el suyo tuviera una sola dirección; en cambio parece boleto de ida y vuelta con derecho a escala.
Recordemos el detalle jurídico que vuelve todo surrealista: se le investiga por un delito que tanto la Constitución como el Código Nacional de Procedimientos Penales señalan que amerita prisión preventiva oficiosa. Es decir, del tipo de acusación donde el sistema, en teoría, no debería andar improvisando salidas. Y sin embargo salió. Y luego, cuando le tocaba dar la cara ante la autoridad, decidió que la puntualidad no era su fuerte. La Fiscalía tuvo que ir por él otra vez, como quien recupera un préstamo que nunca debió soltar.
Como el guion no podía quedarse corto, el protagonista reapareció en redes sociales anunciando que mostrará pruebas para defenderse y asegurando que le modificaron las medidas cautelares porque se ha conducido con rectitud. La rectitud, ese concepto tan flexible que cabe hasta en una ausencia a la audiencia. Cualquier persona goza de presunción de inocencia y su defensa es su derecho; lo que aquí no goza de presunción de nada es el criterio con que este expediente ha entrado y salido de los tribunales.
El verdadero personaje de esta comedia negra no es él: es el sistema que primero abre la reja y después manda a la policía de investigación a cerrarla de nuevo. Porque cada recaptura es, en el fondo, la confesión pública de un error anterior. En Jalisco la justicia ya no se pesa con la balanza clásica; se mide con torniquete de metro: pasa el que empuja, y a veces pasa dos veces con el mismo boleto.
Así que quedamos igual, pero con más audiencias en la agenda. El exfuncionario amanece otra vez tras las rejas, la ciudadanía amanece otra vez preguntándose cómo salió, y el calendario judicial se llena de fechas que dependen de que esta vez sí abran la puerta correcta. Ojalá la próxima entrada sea la última, aunque en este caso hasta eso suena a promesa de campaña.
Recordemos el detalle jurídico que vuelve todo surrealista: se le investiga por un delito que tanto la Constitución como el Código Nacional de Procedimientos Penales señalan que amerita prisión preventiva oficiosa. Es decir, del tipo de acusación donde el sistema, en teoría, no debería andar improvisando salidas. Y sin embargo salió. Y luego, cuando le tocaba dar la cara ante la autoridad, decidió que la puntualidad no era su fuerte. La Fiscalía tuvo que ir por él otra vez, como quien recupera un préstamo que nunca debió soltar.
Como el guion no podía quedarse corto, el protagonista reapareció en redes sociales anunciando que mostrará pruebas para defenderse y asegurando que le modificaron las medidas cautelares porque se ha conducido con rectitud. La rectitud, ese concepto tan flexible que cabe hasta en una ausencia a la audiencia. Cualquier persona goza de presunción de inocencia y su defensa es su derecho; lo que aquí no goza de presunción de nada es el criterio con que este expediente ha entrado y salido de los tribunales.
El verdadero personaje de esta comedia negra no es él: es el sistema que primero abre la reja y después manda a la policía de investigación a cerrarla de nuevo. Porque cada recaptura es, en el fondo, la confesión pública de un error anterior. En Jalisco la justicia ya no se pesa con la balanza clásica; se mide con torniquete de metro: pasa el que empuja, y a veces pasa dos veces con el mismo boleto.
Así que quedamos igual, pero con más audiencias en la agenda. El exfuncionario amanece otra vez tras las rejas, la ciudadanía amanece otra vez preguntándose cómo salió, y el calendario judicial se llena de fechas que dependen de que esta vez sí abran la puerta correcta. Ojalá la próxima entrada sea la última, aunque en este caso hasta eso suena a promesa de campaña.