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El Destiempo

La noticia, pero a destiempo — sátira y opinión sobre la prensa local de México.

Edición Nacional 9 de octubre, 2026
Jalisco • Nota • 21 de agosto de 2026

Un festival para querer al cocodrilo, justo cuando aparecieron once sin vida

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Un festival para querer al cocodrilo, justo cuando aparecieron once sin vida
La Secretaría de Medio Ambiente y Desarrollo Territorial anunció con entusiasmo el primer Festival de los Cocodrilos de Puerto Vallarta, a celebrarse el 22 de agosto en el Parque Estatal Estero El Salado, en el marco del Día Nacional del Cocodrilo. Habrá educación ambiental, divulgación científica y participación comunitaria, todo con el noble objetivo de promover la conservación del cocodrilo de río y una convivencia responsable con la especie. Suena hermoso. El problema es la letra chiquita del calendario.

Porque el mismo boletín que celebra el festival reconoce que, en las últimas semanas, se han reportado al menos once cocodrilos muertos en Puerto Vallarta y Bahía de Banderas, varios con signos de violencia. Es decir: le organizamos la fiesta al homenajeado justo después de que a once de sus parientes les fue como en feria. La conservación llega con serpentinas cuando ya hubo velorio. Nada celebra tanto la vida silvestre como un evento conmemorativo que compite en el calendario con las esquelas.

Entiéndase bien: la iniciativa está lejos de ser mala. Acercar el conocimiento científico, enseñar a coexistir con un reptil que es patrimonio natural de la región y bajarle a la costumbre de resolver el miedo a machetazos son cosas necesarias y urgentes. El sarcasmo no va contra el festival; va contra la coreografía. Contra la idea, tan nuestra, de que un problema se atiende con un programa de actividades y una lona bonita, cuando el reptil lo que necesitaría es que dejaran de aparecer ejemplares con signos de violencia entre un evento y otro.

Hay algo profundamente vallartense en la escena: la misma bahía que presume playas de postal se descubre incapaz de garantizarle la integridad a su fauna emblema, y la respuesta institucional es invitarnos a un día de convivencia. Uno imagina a los cocodrilos sobrevivientes recibiendo la invitación con cautela, no sea que la convivencia responsable termine siendo de un solo lado.

Ojalá el festival sirva, de verdad, para que la gente entienda que el cocodrilo estaba en el estero mucho antes que el fraccionamiento. Pero que a nadie se le olvide que la mejor forma de conmemorar el Día Nacional del Cocodrilo no es el evento del sábado: es que el domingo siguiente no amanezca el número doce. La conservación se mide en ejemplares vivos, no en asistentes registrados.