La Torre Centinela ya tiene inquilino; ahora solo falta que la Plataforma encuentre las camillas
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A partir de este lunes 22 de junio, la Secretaría de Seguridad Pública del Estado tendrá nuevo domicilio oficial: la Torre Centinela, en la calle Abraham González 214 de Ciudad Juárez. Así lo firmó el secretario Gilberto Loya, en un acuerdo que muda formalmente a la dependencia a la edificación insignia de la estrategia de seguridad del sexenio. Mudanza con membrete, cajas de cartón y, suponemos, un wifi excelente.
Y hay que reconocerle currículum a la Plataforma Centinela, porque la palabra 'Centinela' aparece estos días con la frecuencia de un patrocinador oficial. Gracias a sus capacidades tecnológicas y a los arcos carreteros, la SSPE presumió la recuperación de 183 vehículos robados con reporte en México y Estados Unidos. También se le atribuyó la información estratégica que llevó a detener a dos hombres por tentativa de homicidio. La torre ve, la torre detecta, la torre recupera. Es, en la narrativa oficial, un ojo que todo lo abarca desde Abraham González 214.
El problema de tener un Centinela tan eficiente es que invita a una pregunta incómoda: si la tecnología localiza 183 carros robados entre dos países, ¿no habría manera de que el mismo prodigio detectara la ubicación de unas camillas? Porque a unos kilómetros de tanta vigilancia de punta, los paramédicos de la Cruz Roja se quedan inmovilizados hasta tres días esperando porque los hospitales no tienen dónde recostar a los pacientes y no les devuelven el equipo. El Estado puede rastrear una camioneta por placas de Texas, pero una camilla se le pierde en el pasillo de urgencias.
No es reproche a la torre, que cumple lo que promete su nombre. Es apenas una sugerencia de prioridades: ya que la vigilancia ve tanto, ojalá algún día apunte el lente hacia las salas de emergencia. Mientras tanto, démosle la bienvenida a la SSPE a su nueva casa. Que la estrenen con suerte, y que el Centinela, de paso, no le quite el ojo a lo que de verdad urge.
Y hay que reconocerle currículum a la Plataforma Centinela, porque la palabra 'Centinela' aparece estos días con la frecuencia de un patrocinador oficial. Gracias a sus capacidades tecnológicas y a los arcos carreteros, la SSPE presumió la recuperación de 183 vehículos robados con reporte en México y Estados Unidos. También se le atribuyó la información estratégica que llevó a detener a dos hombres por tentativa de homicidio. La torre ve, la torre detecta, la torre recupera. Es, en la narrativa oficial, un ojo que todo lo abarca desde Abraham González 214.
El problema de tener un Centinela tan eficiente es que invita a una pregunta incómoda: si la tecnología localiza 183 carros robados entre dos países, ¿no habría manera de que el mismo prodigio detectara la ubicación de unas camillas? Porque a unos kilómetros de tanta vigilancia de punta, los paramédicos de la Cruz Roja se quedan inmovilizados hasta tres días esperando porque los hospitales no tienen dónde recostar a los pacientes y no les devuelven el equipo. El Estado puede rastrear una camioneta por placas de Texas, pero una camilla se le pierde en el pasillo de urgencias.
No es reproche a la torre, que cumple lo que promete su nombre. Es apenas una sugerencia de prioridades: ya que la vigilancia ve tanto, ojalá algún día apunte el lente hacia las salas de emergencia. Mientras tanto, démosle la bienvenida a la SSPE a su nueva casa. Que la estrenen con suerte, y que el Centinela, de paso, no le quite el ojo a lo que de verdad urge.