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El Destiempo

La noticia, pero a destiempo — sátira y opinión sobre la prensa local de México.

Edición Nacional 9 de octubre, 2026
Nuevo León • Nota • 21 de agosto de 2026

El eterno retorno del cronista: la presea que se entregó a sí misma

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El eterno retorno del cronista: la presea que se entregó a sí misma
En el terreno de las ceremonias, Monterrey acaba de alcanzar la perfección geométrica: un círculo que se cierra sin dejar rendijas. El Consejo Metropolitano de la Crónica entregó por primera vez su presea a la trayectoria, y el galardonado resultó ser el propio fundador del consejo, el mismo señor cuyo nombre bautiza el reconocimiento. Es decir: el premio, el premiador y el premiado comparten apellido, historia y, presumiblemente, silla.

La escena tuvo lugar este jueves a las 17:30 horas en el Casino Monterrey, con cronistas, compañeros de trayectoria y figuras del ámbito político acompañando al homenajeado. Y hay que reconocerle a la vida su sentido del humor: un hombre que dedicó décadas a documentar los acontecimientos de la ciudad terminó, esta vez, siendo el acontecimiento que documenta. La crónica se mordió la cola con una elegancia que ya quisieran los ouróboros del mito.

Que quede claro, para no faltar a la verdad: nadie discute la trayectoria. Preservar la memoria histórica de una metrópoli que demuele su pasado cada quince años es labor de titanes, y quien la ejerce merece reconocimiento. El detalle exquisito no está en el mérito, sino en la coreografía institucional. Fundar un consejo, crear una presea, ponerle tu nombre y luego recibirla como primer laureado es un nivel de planeación a largo plazo que muchos gobiernos envidiarían. Es el 'hágalo usted mismo' aplicado a la posteridad.

Uno se pregunta qué se siente escuchar el discurso de entrega sabiendo que uno también redactó, en el fondo, las bases del galardón. El homenajeado señaló que recibir la presea representa no solo una satisfacción personal, sino un compromiso para seguir documentando la historia de la ciudad. Y ahí está la moraleja: el cronista no descansa. Ya tiene material para su próxima crónica, y esta vez con acceso privilegiado a la fuente. El protagonista, el testigo y el redactor, todos disponibles en la misma persona, sin necesidad de agendar entrevista. Que se lo aplaudan fuerte; en rigor, se lo ganó por unanimidad de uno.