Samuel, el trotamundos que jura viajar menos (nomás a diez países)
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El gobernador de Nuevo León tuvo un jueves de agenda internacional sin salir del atril. Primero informó que ya hay empresas de Estados Unidos y de Arabia Saudita interesadas en explotar gas no convencional mediante fracking en el estado, tras la apertura de pruebas piloto de la Federación. Luego presumió que en lo que va del sexenio la entidad suma 135 mil millones de dólares de inversión extranjera directa, cifra que —aclaró— no coincide con la que reporta la Secretaría de Economía federal porque su registro es 'obsoleto' y espanta a las empresas con trámites. Y para cerrar, anunció una gira de trabajo por Texas antes de que termine el año.
Hasta ahí, un gobernante enfocado en atraer capital. El giro cómico llegó cuando el propio mandatario afirmó que buscará viajar menos para concentrarse en Nuevo León y, en la misma respiración, enumeró que tiene invitaciones a Marruecos, Emiratos Árabes, Portugal, Túnez y Arabia Saudita: 'como a diez países', dijo. Es el nuevo género literario regio: la promesa de quedarse en casa recitada en forma de itinerario mundial. 'No voy a ir', juró, con la lista de vuelos en la mano.
Lo del fracking merece mención aparte por el timing. En la misma semana en que el estado presume programas para reducir las fugas de agua y recuperar millones de metros cúbicos al año, el gobierno se entusiasma con la idea de que empresas extranjeras vengan a inyectarle fluidos al subsuelo de una de las regiones más secas del país. Cuidar cada gota por una tubería y celebrar la megased industrial por la otra es un equilibrismo digno de aplauso, o al menos de una hidratante explicación técnica que todavía nadie da.
Y sobre los 135 mil millones: puede que la razón esté del lado estatal y que el registro federal efectivamente esté oxidado. Pero hay algo entrañable en un gobierno que celebra una cifra récord y, cuando le piden el comprobante oficial, responde que el problema es del contador, no de la cuenta. En Nuevo León la inversión llega tan rápido que la burocracia no alcanza a apuntarla. Ojalá el agua tuviera la misma prisa por quedarse. Mientras tanto, el gobernador hace maletas para Texas prometiendo, muy convencido, que casi no va a hacer maletas.
Hasta ahí, un gobernante enfocado en atraer capital. El giro cómico llegó cuando el propio mandatario afirmó que buscará viajar menos para concentrarse en Nuevo León y, en la misma respiración, enumeró que tiene invitaciones a Marruecos, Emiratos Árabes, Portugal, Túnez y Arabia Saudita: 'como a diez países', dijo. Es el nuevo género literario regio: la promesa de quedarse en casa recitada en forma de itinerario mundial. 'No voy a ir', juró, con la lista de vuelos en la mano.
Lo del fracking merece mención aparte por el timing. En la misma semana en que el estado presume programas para reducir las fugas de agua y recuperar millones de metros cúbicos al año, el gobierno se entusiasma con la idea de que empresas extranjeras vengan a inyectarle fluidos al subsuelo de una de las regiones más secas del país. Cuidar cada gota por una tubería y celebrar la megased industrial por la otra es un equilibrismo digno de aplauso, o al menos de una hidratante explicación técnica que todavía nadie da.
Y sobre los 135 mil millones: puede que la razón esté del lado estatal y que el registro federal efectivamente esté oxidado. Pero hay algo entrañable en un gobierno que celebra una cifra récord y, cuando le piden el comprobante oficial, responde que el problema es del contador, no de la cuenta. En Nuevo León la inversión llega tan rápido que la burocracia no alcanza a apuntarla. Ojalá el agua tuviera la misma prisa por quedarse. Mientras tanto, el gobernador hace maletas para Texas prometiendo, muy convencido, que casi no va a hacer maletas.