Una llama, cinco pretendientes y el drama demográfico del zoológico de Jiménez
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Mientras el estado se enredaba en política y retenes, el zoológico El Toluco, en Jiménez, nos entregó la historia más tierna y, a la vez, la más socialmente incómoda de la semana: nació una cría de llama. La buena noticia eleva la población del recinto a seis ejemplares. La noticia que necesita mediación familiar es la composición de ese grupo: cinco machos y una sola hembra.
Hagamos las cuentas con la solemnidad que merece el asunto. En ese corral, la proporción es de cinco a uno. Es, sin exagerar, la fiesta con peor balance de invitados de todo Chihuahua. Cualquier organizador de bodas se llevaría las manos a la cabeza. La única dama del establecimiento tiene, técnicamente, la agenda social más disputada del estado, y uno sospecha que también la necesidad más urgente de un rato a solas.
Los responsables, conscientes del embrollo aritmético, ya anunciaron que preparan intercambios con otros centros. "Intercambio a otros centros" es la manera institucional y elegante de decir que hay que repartir a los solteros antes de que el ambiente en el corral se ponga tenso. Es logística de conservación, sí, pero también es, sin querer, el consejo de convivencia más sensato que ha dado una institución pública esta semana: cuando el desequilibrio es evidente, lo responsable es abrir la puerta y mover a alguien de lugar.
Hay algo entrañable en que, en medio de tanto comunicado triunfal y tanta gira con reproche incluido, la nota que de verdad resuelve un problema venga de un zoológico. Aquí no hubo autoelogio, no hubo "somos referente nacional en llamas", no hubo desplegado pidiéndole madurez a nadie. Hubo un nacimiento, un conteo honesto y un plan concreto para corregir el desbalance. Ojalá cundiera el ejemplo. Si un zoológico de Jiménez es capaz de reconocer que cinco a uno no es sostenible y actuar en consecuencia, tal vez el resto de las instituciones del estado podrían tomar apuntes sobre lo que significa mirar los números de frente y hacer algo al respecto.
Por lo pronto, mandamos una felicitación sincera a la recién nacida —o recién nacido, que aún está por verse el reparto— y un abrazo solidario a la única hembra del recinto, que sin comerlo ni beberlo se convirtió en la figura central de la telenovela pecuaria del año. Que los intercambios lleguen pronto. En el norte hasta las llamas merecen un poco de paz.
Hagamos las cuentas con la solemnidad que merece el asunto. En ese corral, la proporción es de cinco a uno. Es, sin exagerar, la fiesta con peor balance de invitados de todo Chihuahua. Cualquier organizador de bodas se llevaría las manos a la cabeza. La única dama del establecimiento tiene, técnicamente, la agenda social más disputada del estado, y uno sospecha que también la necesidad más urgente de un rato a solas.
Los responsables, conscientes del embrollo aritmético, ya anunciaron que preparan intercambios con otros centros. "Intercambio a otros centros" es la manera institucional y elegante de decir que hay que repartir a los solteros antes de que el ambiente en el corral se ponga tenso. Es logística de conservación, sí, pero también es, sin querer, el consejo de convivencia más sensato que ha dado una institución pública esta semana: cuando el desequilibrio es evidente, lo responsable es abrir la puerta y mover a alguien de lugar.
Hay algo entrañable en que, en medio de tanto comunicado triunfal y tanta gira con reproche incluido, la nota que de verdad resuelve un problema venga de un zoológico. Aquí no hubo autoelogio, no hubo "somos referente nacional en llamas", no hubo desplegado pidiéndole madurez a nadie. Hubo un nacimiento, un conteo honesto y un plan concreto para corregir el desbalance. Ojalá cundiera el ejemplo. Si un zoológico de Jiménez es capaz de reconocer que cinco a uno no es sostenible y actuar en consecuencia, tal vez el resto de las instituciones del estado podrían tomar apuntes sobre lo que significa mirar los números de frente y hacer algo al respecto.
Por lo pronto, mandamos una felicitación sincera a la recién nacida —o recién nacido, que aún está por verse el reparto— y un abrazo solidario a la única hembra del recinto, que sin comerlo ni beberlo se convirtió en la figura central de la telenovela pecuaria del año. Que los intercambios lleguen pronto. En el norte hasta las llamas merecen un poco de paz.