El Morebús que llegó cortando: 613 árboles menos, 32 mil de promesa
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Hay obras que llegan a mejorar la ciudad y obras que llegan cortando parejo. El Morebús pertenece, de momento, al segundo grupo. Los gobiernos estatal y municipal confirmaron la tala de 613 árboles y, para que nadie se alarme, prometieron sembrar 32 mil como compensación ambiental. Es la vieja receta michoacana: te quito lo que ya tienes y te ofrezco lo que quizá tendrás, con suerte, cuando el arbolito de vivero por fin dé sombra… allá por mediados de siglo.
Como gesto de sensibilidad, las autoridades presumieron el rescate de un zanate mexicano y tres crías de ardilla tras el derribo de árboles en Tres Puentes. Cuatro animalitos atendidos frente a cientos de hogares aviares demolidos: el operativo de fauna más conmovedor y más insuficiente del año. Uno imagina a la ardilla firmando su alta médica y preguntando, con toda razón, dónde quedó su árbol.
Los vecinos, que de ingenuos no tienen nada, salieron de madrugada, bajo la lluvia, a intentar frenar las motosierras. No lo hicieron por capricho: lo dejaron clarísimo, no se oponen al desarrollo, se oponen a que el desarrollo signifique quedarse sin árboles y sin haber sido consultados. Denunciaron que ni el gobernador ni el alcalde consideraron el impacto ecológico del proyecto, algo que a estas alturas ya suena a tradición más que a omisión.
Y como toda historia moreliana que se respete, terminó rumbo a los tribunales. La abogada que llevó el caso de Lobita anunció que a más tardar a mediados de la próxima semana presentará un amparo ante un juzgado federal. Que la misma litigante que defendió a un perro ahora defienda a los fresnos dice mucho de quién está cuidando a quién en esta ciudad. Ojalá los árboles tengan mejor suerte en el juzgado que la que tuvieron frente a la sierra.
Mientras tanto, el saldo es sencillo de leer: menos sombra hoy, un vivero de promesas para después, cuatro animalitos rescatados para la foto y un amparo en camino. Si el Morebús transporta pasajeros con la misma eficiencia con que transportó árboles al aserradero, Morelia tiene garantizado el viaje más rápido de su historia: directo, sin escalas y sin una sola hoja que estorbe.
Como gesto de sensibilidad, las autoridades presumieron el rescate de un zanate mexicano y tres crías de ardilla tras el derribo de árboles en Tres Puentes. Cuatro animalitos atendidos frente a cientos de hogares aviares demolidos: el operativo de fauna más conmovedor y más insuficiente del año. Uno imagina a la ardilla firmando su alta médica y preguntando, con toda razón, dónde quedó su árbol.
Los vecinos, que de ingenuos no tienen nada, salieron de madrugada, bajo la lluvia, a intentar frenar las motosierras. No lo hicieron por capricho: lo dejaron clarísimo, no se oponen al desarrollo, se oponen a que el desarrollo signifique quedarse sin árboles y sin haber sido consultados. Denunciaron que ni el gobernador ni el alcalde consideraron el impacto ecológico del proyecto, algo que a estas alturas ya suena a tradición más que a omisión.
Y como toda historia moreliana que se respete, terminó rumbo a los tribunales. La abogada que llevó el caso de Lobita anunció que a más tardar a mediados de la próxima semana presentará un amparo ante un juzgado federal. Que la misma litigante que defendió a un perro ahora defienda a los fresnos dice mucho de quién está cuidando a quién en esta ciudad. Ojalá los árboles tengan mejor suerte en el juzgado que la que tuvieron frente a la sierra.
Mientras tanto, el saldo es sencillo de leer: menos sombra hoy, un vivero de promesas para después, cuatro animalitos rescatados para la foto y un amparo en camino. Si el Morebús transporta pasajeros con la misma eficiencia con que transportó árboles al aserradero, Morelia tiene garantizado el viaje más rápido de su historia: directo, sin escalas y sin una sola hoja que estorbe.