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El Destiempo

La noticia, pero a destiempo — sátira y opinión sobre la prensa local de México.

Edición Nacional 9 de octubre, 2026
Chihuahua • Nota • 23 de agosto de 2026

Licencia de conducir(se): el gobernador que se fue, volvió y se volvió a ir

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Licencia de conducir(se): el gobernador que se fue, volvió y se volvió a ir
Imagínese que llega a su trabajo el lunes, cuelga el saco, prende la computadora, saluda a todos, y el martes a primera hora anuncia que se va de vacaciones por tiempo indefinido. Eso, pero con banda tricolor y sesión de congreso de por medio, fue lo que ocurrió en Sinaloa: el gobernador retomó el cargo después de más de cien días de licencia y, veinticuatro horas más tarde, volvió a pedir permiso para separarse, ahora sin fecha de regreso. La silla apenas alcanzó a agarrar la forma de su dueño.

El Congreso local, que seguramente ya tenía planeado el domingo con menudo y sobremesa, tuvo que convocar a sesión extraordinaria de emergencia. Porque nada dice institucionalidad como reunir a los diputados en su día de descanso para resolver un asunto que cabía en un recado.

En Chihuahua, el eco fue inmediato y sonoro. La oposición sacó el diccionario de los adjetivos fuertes y habló de ‘narcopolítica’ y de un regreso ‘repugnante’; el oficialismo respondió que su gobernador tiene todo el derecho, porque la Fiscalía federal no encontró elementos para procesarlo. Conviene recordar, para no meternos en camisa de once varas, que las acusaciones que pesan sobre él vienen del gobierno de Estados Unidos y son, hasta hoy, acusaciones: aquí nos limitamos a reírnos del baile de las sillas, no a repartir sentencias.

Lo verdaderamente asombroso es la coreografía. Un día se celebra el regreso como triunfo del movimiento; al día siguiente, cuando la presidenta habla de ‘ambición desnuda del poder por el poder’, los mismos que aplaudían descubren de pronto una urgencia en la agenda y prefieren no opinar. Y desde el norte, un exfuncionario de la DEA aprovecha para etiquetar autoridades mexicanas en redes, porque en estos tiempos la diplomacia también se hace a punta de menciones.

Mientras los grandes discuten fuero, desaparición de poderes y juicios políticos, el ciudadano de a pie saca su conclusión de fin de semana: hay quien pide licencia para irse, quien pide licencia para quedarse y quien pide licencia para las dos cosas casi al mismo tiempo. Un récord digno de enmarcarse. La política del norte no descansa; solo cambia de silla.