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El Destiempo

La noticia, pero a destiempo — sátira y opinión sobre la prensa local de México.

Edición Nacional 9 de octubre, 2026
Chihuahua • Nota • 23 de agosto de 2026

Operación Mandarina: cuarenta millones de moscas con más protección que el peatón

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Operación Mandarina: cuarenta millones de moscas con más protección que el peatón
Si usted anda por Samalayuca o el Valle de Juárez y ve pasar una mosca color mandarina, no la aplaste: es propiedad federal. La Secretaría de Agricultura dispersó cuarenta millones cuatrocientas mil moscas estériles en catorce municipios de Chihuahua para combatir al gusano barrenador del ganado, y como refuerzo importó otras más de un millón y medio desde Panamá, trasladadas por avión y guardadas en instalaciones con temperatura controlada. Sí: hay insectos que este fin de semana viajaron mejor que usted en el camión de la ruta.

El plan tiene su lógica científica —moscas estériles que, al aparearse sin dejar descendencia, van apagando la plaga—, pero el guion es de comedia. Las tiñeron de naranja para poder monitorearlas, lo que significa que ahora existe en Chihuahua una población de moscas fosforescentes con nombre, origen, pasaporte y hoja de servicio. Y la instrucción oficial a la población fue tierna hasta el absurdo: no matarlas, son de control biológico.

De modo que en pleno agosto, mientras un peatón cruza el Fuentes Mares rezando por su vida y un motociclista se juega el pellejo en cada bulevar, la mosca color mandarina goza de un comunicado de prensa pidiendo que la respeten. Le tocó mejor relaciones públicas que a media ciudadanía.

Puestos a agradecer, hay que reconocer que la estrategia funciona: en el sur del estado ya reportan una baja de casi 30 por ciento en casos activos. El gusano barrenador va de salida, y lo despide una escuadra aérea de moscas anaranjadas llegadas de Centroamérica como si fueran turistas de temporada. Solo en el norte de México uno puede terminar el domingo defendiendo a un insecto y sintiéndose, además, buen ciudadano por hacerlo. Que no cunda el pánico: son estériles, vienen en son de paz y, a diferencia de otros visitantes ilustres del fin de semana, estas sí se van a quedar a trabajar.