Agua no hay, pero aprobación sobra: manual guanajuatense para tener sed con encuesta en la mano
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Semana rara en Guanajuato: los gobiernos salen muy bien evaluados y a los ciudadanos no les llega ni una gota. Literal.
Empecemos por la joya de la corona. En la capital vaciaron la presa de La Soledad para reparar una fuga; el saldo son miles de peces muertos y decenas de colonias —las más marginadas y las comunidades rurales, porque hasta la sed respeta el escalafón social— cumpliendo ya una semana sin agua y formadas frente a las pipas. Hasta ahí, una desgracia administrativa como cualquier otra. Lo genial vino después: el SIMAPAG emitió un boletín para aclarar que no hay afectación en el servicio. Ninguna. Cero. Uno se imagina al vecino de Yerbabuena leyendo el comunicado con el garrafón vacío en la mano, preguntándose si el desabasto es una alucinación colectiva o si el organismo vive en una dimensión paralela con presión constante las 24 horas.
Del agua que no hay pasamos a la aprobación que sobra. La gobernadora aparece entre las mejor evaluadas del país con 60% de respaldo, según Mitofsky para El Economista. Enhorabuena. Solo queda pendiente que ese 60% incluya a los que se bañan con cubeta, para que la muestra sea de veras representativa. Mientras tanto, el PAN estatal anunció que las mujeres serán el pilar rumbo a 2027 —descubrimiento notable, considerando que ellas ya son, según su propia dirigencia, quienes más trabajan en el partido—. Es decir: llevan años cargando el mueble y apenas les avisan que ahora, oficialmente, son el pilar. Todo un ascenso a lo que ya hacían gratis.
En el capítulo de obras públicas con acabado premium, Celaya nos regaló poesía involuntaria: de 32 señalamientos instalados para personas con discapacidad visual en el bulevar López Mateos, solo 13 pasaron la revisión; el resto estaban mal escritos. Digno de estudio: colocar placas defectuosas justo para quien más depende de que la información sea correcta. Una guía para no perderse que primero se pierde ella sola.
Salamanca, no queriendo quedarse atrás, aportó el gesto ciudadano del año: unos vecinos improvisaron un bote de basura con llantas junto a un parabús para que la gente no tire residuos en la vía. Traducción: el pueblo ya se organiza para hacer el trabajo que le toca al municipio y, de paso, deja evidencia fotográfica de que faltan botes. Autogestión con recado incluido.
En San Miguel de Allende debaten un campo de golf junto al Charco del Ingenio. El alcalde, hábil, no lo descartó: solo pidió que no afecte comunidades, que no use el agua de la población y que no dañe el entorno. O sea, un campo de golf que no consuma agua ni terreno ni naturaleza; prácticamente un campo de golf imaginario, el único ambientalmente viable. Ojalá lo consigan; sería el primer green sostenido con puras buenas intenciones.
De huachicol también hubo. En Villagrán un fuerte olor a combustible delató una toma clandestina conectada a un depósito subterráneo con casi 30 mil litros. Nada como el aroma matutino del hidrocarburo para recordarnos que la infraestructura energética del país tiene sótano y todo.
Cerramos con lo nacional, porque el Bajío no vive aislado. Tras el anuncio del gobernador de Sinaloa de retomar su cargo, la presidenta soltó por redes que “el poder sin principios se vuelve arrogancia”, sin mencionar a nadie, faltaba más. La indirecta más directa del año: un mensaje con destinatario evidente y remitente que jura que no. Todo un género literario.
Resumen de la semana: presas vacías, aprobaciones llenas, pilares recién descubiertos, braille de fantasía, botes de llanta y golf de utilería. Guanajuato sigue de pie. Con sed, pero de pie.
Empecemos por la joya de la corona. En la capital vaciaron la presa de La Soledad para reparar una fuga; el saldo son miles de peces muertos y decenas de colonias —las más marginadas y las comunidades rurales, porque hasta la sed respeta el escalafón social— cumpliendo ya una semana sin agua y formadas frente a las pipas. Hasta ahí, una desgracia administrativa como cualquier otra. Lo genial vino después: el SIMAPAG emitió un boletín para aclarar que no hay afectación en el servicio. Ninguna. Cero. Uno se imagina al vecino de Yerbabuena leyendo el comunicado con el garrafón vacío en la mano, preguntándose si el desabasto es una alucinación colectiva o si el organismo vive en una dimensión paralela con presión constante las 24 horas.
Del agua que no hay pasamos a la aprobación que sobra. La gobernadora aparece entre las mejor evaluadas del país con 60% de respaldo, según Mitofsky para El Economista. Enhorabuena. Solo queda pendiente que ese 60% incluya a los que se bañan con cubeta, para que la muestra sea de veras representativa. Mientras tanto, el PAN estatal anunció que las mujeres serán el pilar rumbo a 2027 —descubrimiento notable, considerando que ellas ya son, según su propia dirigencia, quienes más trabajan en el partido—. Es decir: llevan años cargando el mueble y apenas les avisan que ahora, oficialmente, son el pilar. Todo un ascenso a lo que ya hacían gratis.
En el capítulo de obras públicas con acabado premium, Celaya nos regaló poesía involuntaria: de 32 señalamientos instalados para personas con discapacidad visual en el bulevar López Mateos, solo 13 pasaron la revisión; el resto estaban mal escritos. Digno de estudio: colocar placas defectuosas justo para quien más depende de que la información sea correcta. Una guía para no perderse que primero se pierde ella sola.
Salamanca, no queriendo quedarse atrás, aportó el gesto ciudadano del año: unos vecinos improvisaron un bote de basura con llantas junto a un parabús para que la gente no tire residuos en la vía. Traducción: el pueblo ya se organiza para hacer el trabajo que le toca al municipio y, de paso, deja evidencia fotográfica de que faltan botes. Autogestión con recado incluido.
En San Miguel de Allende debaten un campo de golf junto al Charco del Ingenio. El alcalde, hábil, no lo descartó: solo pidió que no afecte comunidades, que no use el agua de la población y que no dañe el entorno. O sea, un campo de golf que no consuma agua ni terreno ni naturaleza; prácticamente un campo de golf imaginario, el único ambientalmente viable. Ojalá lo consigan; sería el primer green sostenido con puras buenas intenciones.
De huachicol también hubo. En Villagrán un fuerte olor a combustible delató una toma clandestina conectada a un depósito subterráneo con casi 30 mil litros. Nada como el aroma matutino del hidrocarburo para recordarnos que la infraestructura energética del país tiene sótano y todo.
Cerramos con lo nacional, porque el Bajío no vive aislado. Tras el anuncio del gobernador de Sinaloa de retomar su cargo, la presidenta soltó por redes que “el poder sin principios se vuelve arrogancia”, sin mencionar a nadie, faltaba más. La indirecta más directa del año: un mensaje con destinatario evidente y remitente que jura que no. Todo un género literario.
Resumen de la semana: presas vacías, aprobaciones llenas, pilares recién descubiertos, braille de fantasía, botes de llanta y golf de utilería. Guanajuato sigue de pie. Con sed, pero de pie.