La calle Reportaje espera una entrevista: la Guardia Nacional seguía a dos jóvenes 'por motivos que se desconocen'
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Antes que nada, lo serio: la noche del viernes en la colonia Del Periodista, al suroriente de Morelia, murieron dos personas —un joven de 20 años y un agente de la propia Guardia Nacional— y hubo un herido. Eso no tiene gracia y no la vamos a buscar. La sátira de hoy no va contra las víctimas; va contra la niebla oficial que quedó flotando sobre los hechos.
Porque el relato que reconstruyen las fuentes tiene todos los ingredientes de una película que nadie quiso producir. Tres elementos de la Guardia Nacional de Investigación, vestidos de civil, a bordo de un Nissan Versa verde con placas de la Ciudad de México, presuntamente seguían a dos muchachos que regresaban a casa después de dar un paseo. La corporación federal, en modo incógnito, en una colonia cuyas calles se llaman Reportaje, Entrevista, Editorial y Televisión. Si alguien quisiera diseñar el peor escenario posible para operar en secreto, difícilmente encontraría uno con nombres más indiscretos.
Y luego está la frase que lo corona todo: 'hasta el momento se desconoce el motivo' por el cual los oficiales iban detrás de los jóvenes. Se desconoce. En la colonia del Periodista. Donde uno pensaría que hasta los postes toman nota. La institución que existía para investigar terminó siendo el sujeto de una investigación que, por ahora, no tiene ni la primera línea del expediente resuelta.
El otro dato que la lógica se niega a digerir: dos de los elementos fueron detenidos tras chocar durante su huida. Una persecución que se accidenta sola, un operativo de civil que se estrella contra su propia salida de emergencia. No hace falta adornarlo; la realidad ya trae su propio guion.
Que la Fiscalía haga su trabajo, que se aclare cada pieza y que las familias tengan respuestas: eso es lo que corresponde. Mientras tanto, la colonia Del Periodista sigue esperando, con paciencia de sala de redacción, la única entrevista que de verdad importa —la que explique qué estaba pasando— y que hasta hoy nadie ha querido conceder.
Porque el relato que reconstruyen las fuentes tiene todos los ingredientes de una película que nadie quiso producir. Tres elementos de la Guardia Nacional de Investigación, vestidos de civil, a bordo de un Nissan Versa verde con placas de la Ciudad de México, presuntamente seguían a dos muchachos que regresaban a casa después de dar un paseo. La corporación federal, en modo incógnito, en una colonia cuyas calles se llaman Reportaje, Entrevista, Editorial y Televisión. Si alguien quisiera diseñar el peor escenario posible para operar en secreto, difícilmente encontraría uno con nombres más indiscretos.
Y luego está la frase que lo corona todo: 'hasta el momento se desconoce el motivo' por el cual los oficiales iban detrás de los jóvenes. Se desconoce. En la colonia del Periodista. Donde uno pensaría que hasta los postes toman nota. La institución que existía para investigar terminó siendo el sujeto de una investigación que, por ahora, no tiene ni la primera línea del expediente resuelta.
El otro dato que la lógica se niega a digerir: dos de los elementos fueron detenidos tras chocar durante su huida. Una persecución que se accidenta sola, un operativo de civil que se estrella contra su propia salida de emergencia. No hace falta adornarlo; la realidad ya trae su propio guion.
Que la Fiscalía haga su trabajo, que se aclare cada pieza y que las familias tengan respuestas: eso es lo que corresponde. Mientras tanto, la colonia Del Periodista sigue esperando, con paciencia de sala de redacción, la única entrevista que de verdad importa —la que explique qué estaba pasando— y que hasta hoy nadie ha querido conceder.