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El Destiempo

La noticia, pero a destiempo — sátira y opinión sobre la prensa local de México.

Edición Nacional 9 de octubre, 2026
Chihuahua • Nota • 24 de agosto de 2026

El gobernador que renunció más rápido de lo que carga un nivel de videojuego

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El gobernador que renunció más rápido de lo que carga un nivel de videojuego
Hay reencuentros conmovedores y hay reencuentros que duran menos que un café caliente. El del gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, con su propio cargo pertenece a la segunda categoría: regresó a la gubernatura y, según las cuentas de todos, volvió a pedir licencia en apenas 34 horas. Treinta y cuatro. Ni las visitas incómodas de la suegra se van tan rápido.

El Congreso local, que ya andaba en modo bomberil, convocó a sesión extraordinaria para designar a un gobernador interino, porque en Sinaloa la silla se ha vuelto un juego de las sillas donde nadie quiere quedar sentado cuando pare la música. La oposición exige que el sustituto no sea del gabinete ni cercano a Rocha, es decir, piden un interino que llegue con el equivalente político de guantes esterilizados.

La cereza del pastel la puso la presidenta Claudia Sheinbaum, quien declaró con serenidad zen que la nueva separación 'es lo mejor para Sinaloa'. Pero el momento estelar fue cuando contó cómo se enteró del regreso del gobernador: por una publicación en la red social X. Así, como cualquier hijo de vecino que descubre que su equipo cambió de entrenador por un tuit. En la cúspide del poder mexicano, la comunicación oficial ahora es scroll.

Desde Chihuahua, el PAN estatal no desaprovechó el buffet. La dirigencia albiazul soltó frases lapidarias sobre la solidaridad con los sinaloenses y hasta hubo quien comparó al gobernador con una 'gripe' que va y viene. En la Ciudad de México, el dirigente nacional panista preguntó '¿quién manda?', una interrogante que parece de examen de civismo pero que, viendo el ir y venir de licencias, más bien parece grito de auxilio.

Lo cierto es que Sinaloa lleva meses en una montaña rusa institucional, y cada vuelta nos deja el estómago revuelto y ninguna certeza. Mientras tanto, el resto del país observamos con la fascinación de quien no puede cambiarle de canal a la tragicomedia. En Chihuahua, al menos, nuestros gobernantes tienen la decencia de aguantar en la silla más de un fin de semana. Bendiciones muy pequeñas, pero bendiciones.