Pausó el PlayStation para ir a incendiar la agencia donde antes lavaba coches
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Todos conocemos ese momento en que uno está jugando videojuegos de madrugada y, de pronto, siente el impulso de hacer algo distinto: prepararse un sándwich, revisar el celular, dormirse. Según la investigación de la Fiscalía juarense, un hombre eligió otra opción del menú: salir a rociar acelerante e incendiar cinco autos último modelo estacionados afuera de una agencia. El PlayStation, imaginamos, quedó en pausa.
La Fiscalía Zona Norte imputó y luego acusó formalmente al sujeto por daños agravados. De acuerdo con las autoridades, la madrugada del 20 de agosto llegó al cruce de Ejército Nacional y Del Heno, en la colonia El Marquis, vació un líquido inflamable sobre un vehículo y le prendió fuego. Las llamas, poco discretas, se extendieron y terminaron alcanzando cinco unidades. Un tutorial de cómo perder amigos y clientes en un solo movimiento.
Pero el detalle que convierte esta nota en material de guion es el currículum del presunto: según la prensa, había trabajado como lavacarros en esa misma agencia. Es decir, la persona que antes se encargaba de dejar los coches relucientes decidió, en un giro de trama digno de telenovela de venganza, dedicarse a lo contrario. De la manguera al bidón. Del brillo al hollín. La palabra 'exempleado resentido' cobra aquí una dimensión casi cinematográfica.
Las autoridades revisaron cámaras de seguridad para armar el caso, y el proceso sigue su curso legal, como debe ser. Nosotros solo nos permitimos una observación de servicio público: si su empleo lo hace sentir tan frustrado que la madrugada le susurra ideas incendiarias, por favor consideren la terapia, el gimnasio o, de perdida, subir de nivel en el videojuego. Cualquier cosa antes que convertirse en la nota que la gente comparte diciendo 'no manches, ¿leíste esto?'.
Porque al final, cinco coches nuevos terminaron chamuscados, una agencia amaneció con pérdidas y un hombre pasó de tener un trabajo honesto a enfrentar cargos. Todo por no saber cerrar sesión a tiempo. En Juárez, hasta las malas decisiones vienen con banda sonora de consola.
La Fiscalía Zona Norte imputó y luego acusó formalmente al sujeto por daños agravados. De acuerdo con las autoridades, la madrugada del 20 de agosto llegó al cruce de Ejército Nacional y Del Heno, en la colonia El Marquis, vació un líquido inflamable sobre un vehículo y le prendió fuego. Las llamas, poco discretas, se extendieron y terminaron alcanzando cinco unidades. Un tutorial de cómo perder amigos y clientes en un solo movimiento.
Pero el detalle que convierte esta nota en material de guion es el currículum del presunto: según la prensa, había trabajado como lavacarros en esa misma agencia. Es decir, la persona que antes se encargaba de dejar los coches relucientes decidió, en un giro de trama digno de telenovela de venganza, dedicarse a lo contrario. De la manguera al bidón. Del brillo al hollín. La palabra 'exempleado resentido' cobra aquí una dimensión casi cinematográfica.
Las autoridades revisaron cámaras de seguridad para armar el caso, y el proceso sigue su curso legal, como debe ser. Nosotros solo nos permitimos una observación de servicio público: si su empleo lo hace sentir tan frustrado que la madrugada le susurra ideas incendiarias, por favor consideren la terapia, el gimnasio o, de perdida, subir de nivel en el videojuego. Cualquier cosa antes que convertirse en la nota que la gente comparte diciendo 'no manches, ¿leíste esto?'.
Porque al final, cinco coches nuevos terminaron chamuscados, una agencia amaneció con pérdidas y un hombre pasó de tener un trabajo honesto a enfrentar cargos. Todo por no saber cerrar sesión a tiempo. En Juárez, hasta las malas decisiones vienen con banda sonora de consola.