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El Destiempo

La noticia, pero a destiempo — sátira y opinión sobre la prensa local de México.

Edición Nacional 9 de octubre, 2026
Jalisco • Digest • 24 de agosto de 2026

Guadalajara pidió agua limpia y el destino le mandó un festival

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Guadalajara pidió agua limpia y el destino le mandó un festival
Hay semanas en que Jalisco amanece con sed y se acuesta con ganas de aplaudir. Esta fue una de ésas. Mientras un centenar de colonias del área metropolitana abre la llave y le sale un líquido color caldo de birria mal habida, los vecinos hicieron lo único civilizado que se puede hacer en este país cuando el agua trae plomo, mercurio y coliformes: montaron un festival. El «Agua KK Fest», con disfraces, carteles y frascos de muestras oscuras, es la prueba más contundente de que en esta ciudad ya ni para quejarnos usamos formato triste. Cerca de quinientas almas marcharon exigiendo transparencia en el SIAPA —organismo que de transparente sólo tiene las excusas—, y de fondo el mismo SIAPA anunció, orgulloso, que ya suma sesenta procedimientos para embargar a empresas morosas. Cobra con la eficiencia de un cobrador de gimnasio y entrega el servicio con la puntería de un semáforo descompuesto.

Y hablando de semáforos descompuestos: los hay, y muchos, apagados por días en cruceros de alto flujo, convirtiendo cada esquina en un ejercicio de fe vehicular. Es el mismo espíritu con el que la ZMG tapa cientos de baches al día y los hoyos vuelven a brotar al amanecer, como hongos, como promesas de campaña, como los adeudos del SIAPA. Los especialistas explican que debajo del bache hay drenaje deficiente, mala compactación y materiales inadecuados. Es decir: el bache no es el problema, el bache es el síntoma. Igual que el agua turbia. Igual que casi todo por aquí.

Pero no todo es hoyo y frasco fétido. En materia de fauna, Puerto Vallarta celebró el Primer Festival del Cocodrilo, donde un funcionario municipal soltó la frase que resume el estado anímico de la región: «Los cocodrilos en realidad son nuestros vecinos». Conmovedor. Un reptil de tres metros que respeta más el ecosistema que un fraccionamiento, y que, a diferencia del abastecimiento de agua, sí llega puntual a su humedal. Ahí les encargamos que no lo confundan con un civil armado y le monten operativo.

En el terreno estrictamente político, la telenovela de la semana se produjo en Sinaloa pero se vio en todo el país con palomitas. El gobernador con licencia Rubén Rocha Moya reasumió el cargo, gobernó treinta y cuatro heroicas horas —menos de lo que tarda en enfriarse un tejuino— y volvió a pedir licencia indefinida. Ida y vuelta con la agilidad de quien se equivocó de fila en el banco. La presidenta Claudia Sheinbaum, que según su propio relato se enteró por la red social del pájaro azul de que su gobernador había vuelto al poder, calificó la nueva retirada como «lo mejor para Sinaloa». Difícil discutirle: cuando lo mejor que puede hacer un funcionario es irse, uno agradece que al menos aprenda a hacerlo rápido.

Acá en Jalisco, la política prefirió el mitin al melodrama. Movimiento Ciudadano llenó un lienzo charro en Tlajomulco con ocho mil quinientas personas para recordarnos, por si se nos olvidaba, que ellos son «la locomotora nacional». Hubo abrazos, identidad, territorio y un alcalde proclamando que son «el mejor equipo de México». La modestia, esa sí, sigue en veda como el agua de Chapala. Uno entiende el entusiasmo: en un estado donde el tren ligero acaba de jubilar su icónica voz de «Mi Tren, cuídalo» para escándalo y luto de los usuarios, cualquier cosa que se mueva con rumbo fijo merece asamblea.

Y para que no digan que sólo criticamos, cerremos con una nota de justicia poética. La Secretaría Anticorrupción sancionó a diecisiete servidores públicos federales: cobros indebidos, movimientos en cuentas ajenas y —joya de la corona— un empleado del ISSSTE que usurpó la profesión de nutriólogo con papeles apócrifos para cobrar sueldo. Diez años inhabilitado. Es reconfortante saber que en este país todavía hay consecuencias, aunque lleguen con el mismo retraso que la pipa a la colonia sedienta.

Así cerró la semana: la ciudadanía convirtió una crisis sanitaria en carnaval, el gobierno convirtió un cargo público en puerta giratoria, y el cocodrilo, tan tranquilo, siguió siendo el vecino más responsable del metropolitano. Bébanse el agua a su propio riesgo, y si van a exigir sus derechos, lleven disfraz: aquí la protesta sin producción no cuenta.