Abasolo, la única ciudad cuya basura vive fuera y paga renta
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Todos conocemos a alguien que paga renta en una ciudad donde ya casi no vive. Lo que no sabíamos es que ese alguien podía ser un municipio entero, y que lo que renta no es un departamento: es un lugar donde tirar la basura. Abasolo destina alrededor de 500 mil pesos mensuales —seis millones de pesos al año— para depositar sus residuos en el relleno sanitario de Pénjamo, porque no cuenta con uno propio. Sesenta toneladas diarias de basura abasolense que cruzan la frontera municipal con más constancia que muchos paisanos en Navidad.
Pongámoslo en perspectiva doméstica, que es como mejor duele. Es como si usted, cada mes, le pagara medio sueldo al vecino de la otra colonia para que le permita tirar su bote de basura en su patio, año tras año, sin que a nadie se le ocurra que quizá, tal vez, algún día, convendría comprar un patio propio. Seis millones anuales dan para muchas cosas; entre ellas, se atrevería uno a sospechar, para empezar a construir el dichoso relleno.
Pero aquí entra la joya retórica de la administración pública. El alcalde reconoce que tener un sitio propio será 'uno de los retos para la próxima administración'. Traducido del dialecto de cabildo al español de la banqueta: 'esto lo arregla el que venga'. Es la técnica ancestral de la papa caliente, ese deporte olímpico en el que Guanajuato tiene medallas de sobra. El problema no se resuelve, se hereda; no se atiende, se agenda para un futuro que siempre le toca a otro.
Lo curioso es que en lo demás Abasolo presume eficiencia: la cobertura del servicio de recolección pasó del 70 al 96 por ciento del municipio. Es decir, cada vez recogen mejor la basura de más gente para llevarla, con creciente puntualidad, a la ciudad de al lado. Han optimizado brillantemente la primera mitad de un proceso cuya segunda mitad sigue siendo, literalmente, el problema de Pénjamo.
Uno entiende que un relleno sanitario no se construye de la noche a la mañana ni sale barato. Pero seis millones al año, sumados administración tras administración, empiezan a parecerse sospechosamente al costo de la solución que nunca llega. Mientras tanto, la basura de Abasolo seguirá haciendo su tradicional viaje diario a Pénjamo, esa peregrinación de sesenta toneladas que ya merece caseta propia. Al menos ella sí sale del municipio con regularidad.
Pongámoslo en perspectiva doméstica, que es como mejor duele. Es como si usted, cada mes, le pagara medio sueldo al vecino de la otra colonia para que le permita tirar su bote de basura en su patio, año tras año, sin que a nadie se le ocurra que quizá, tal vez, algún día, convendría comprar un patio propio. Seis millones anuales dan para muchas cosas; entre ellas, se atrevería uno a sospechar, para empezar a construir el dichoso relleno.
Pero aquí entra la joya retórica de la administración pública. El alcalde reconoce que tener un sitio propio será 'uno de los retos para la próxima administración'. Traducido del dialecto de cabildo al español de la banqueta: 'esto lo arregla el que venga'. Es la técnica ancestral de la papa caliente, ese deporte olímpico en el que Guanajuato tiene medallas de sobra. El problema no se resuelve, se hereda; no se atiende, se agenda para un futuro que siempre le toca a otro.
Lo curioso es que en lo demás Abasolo presume eficiencia: la cobertura del servicio de recolección pasó del 70 al 96 por ciento del municipio. Es decir, cada vez recogen mejor la basura de más gente para llevarla, con creciente puntualidad, a la ciudad de al lado. Han optimizado brillantemente la primera mitad de un proceso cuya segunda mitad sigue siendo, literalmente, el problema de Pénjamo.
Uno entiende que un relleno sanitario no se construye de la noche a la mañana ni sale barato. Pero seis millones al año, sumados administración tras administración, empiezan a parecerse sospechosamente al costo de la solución que nunca llega. Mientras tanto, la basura de Abasolo seguirá haciendo su tradicional viaje diario a Pénjamo, esa peregrinación de sesenta toneladas que ya merece caseta propia. Al menos ella sí sale del municipio con regularidad.