Chínipas, campeón minero por incomparecencia del rival
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Felicidades a Chínipas, nuevo líder minero de Chihuahua. La noticia viene envuelta en papel de trofeo, pero basta desdoblarla un poco para descubrir que se trata del ascenso más melancólico del año. Chínipas no encabeza la producción del estado porque haya cavado más hondo ni sacado más mineral: llegó a la cima porque al hasta ayer líder, Guadalupe y Calvo, se le desplomó la producción diez por ciento en el primer semestre, reduciendo su aportación a 5 mil 135 millones de pesos. Es, en esencia, ganar la carrera porque el de adelante se ponchó una llanta.
El fenómeno merece un nombre técnico: liderazgo por default, esa modalidad tan mexicana de quedar en primer lugar sin haberte movido, simplemente porque el vecino resbaló. Es el mismo principio por el que uno se convierte en el 'más responsable de la familia' cuando los demás dejan de contestar el teléfono. Chínipas no subió; los otros bajaron, y el escalafón, que no tiene sentimientos, lo empujó al podio.
Detrás del titular optimista hay una advertencia que nadie quiere leer en voz alta: si el nuevo campeón lo es gracias a la caída del anterior, la corona pesa lo mismo que un yunque. La minería chihuahuense presume liderazgos, pero el terreno se mueve bajo los pies según los ciclos de abastecimiento, los precios y la suerte. Hoy Chínipas manda; mañana, si a otro municipio le sonríe la veta, la banda presidencial minera cambiará de cintura sin que medie mérito alguno. Disfruten el reinado, chinipenses, y no le tomen demasiado cariño al trono: en esta liga, uno no gana medallas, hereda vacantes.
El fenómeno merece un nombre técnico: liderazgo por default, esa modalidad tan mexicana de quedar en primer lugar sin haberte movido, simplemente porque el vecino resbaló. Es el mismo principio por el que uno se convierte en el 'más responsable de la familia' cuando los demás dejan de contestar el teléfono. Chínipas no subió; los otros bajaron, y el escalafón, que no tiene sentimientos, lo empujó al podio.
Detrás del titular optimista hay una advertencia que nadie quiere leer en voz alta: si el nuevo campeón lo es gracias a la caída del anterior, la corona pesa lo mismo que un yunque. La minería chihuahuense presume liderazgos, pero el terreno se mueve bajo los pies según los ciclos de abastecimiento, los precios y la suerte. Hoy Chínipas manda; mañana, si a otro municipio le sonríe la veta, la banda presidencial minera cambiará de cintura sin que medie mérito alguno. Disfruten el reinado, chinipenses, y no le tomen demasiado cariño al trono: en esta liga, uno no gana medallas, hereda vacantes.