La República de la Licencia Indefinida
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Amaneció el país y todos descubrieron el mismo truco de magia: separarse del cargo. En Sinaloa, el gobernador regresó tras más de tres meses de ausencia, aguantó como un día completo en la silla —marca personal— y volvió a pedir licencia con tal prisa que el Congreso estatal se quedó viendo la butaca vacía sin saber a quién sentar. La sesión extraordinaria de las ocho de la mañana para nombrar interino se suspendió hasta nuevo aviso, porque hasta para tapar un hueco hay que ponerse de acuerdo, y aquí lo único que hay de acuerdo es que nadie quiere firmar de recibido.
Mientras tanto, la Fiscalía decidió que su interrogatorio al gobernador con licencia permanecerá bajo reserva cinco años, un plazo curiosamente idéntico al de una temporada de serie con final abierto. La transparencia, esa señora, pidió también licencia indefinida. Como para no aburrirse, a un exfuncionario deportivo cercano a la administración lo detuvieron en Utah con once kilos de una sustancia que no era proteína en polvo, y a un exasesor lo hallaron en una fosa clandestina en Baja California Sur. El exsecretario de Agricultura, cuyo nombre sonó para el interinato, resolvió el dilema volando a Washington: cuando en tu estado se rifa la gubernatura como tanda, lo prudente es estar del otro lado de la frontera.
El virus de la licencia es contagioso y llegó a la capital. Un diputado federal, veterano ya en el arte de separarse del cargo, pidió permiso otra vez, por tiempo indefinido y —detalle heroico— sin goce de dieta. Renunciar al sueldo que uno ya no va a trabajar: el nuevo altruismo de la Cuarta Transformación. Nadie explicó las razones, porque en este país las licencias, como los milagros, no se explican, se agradecen.
En la oposición el ambiente es de reunión familiar en velorio. Un panista visible de la península renunció al Comité Ejecutivo Nacional acusando a la dirigencia de aplaudir traidores y premiar intereses mezquinos, justo cuando el mismo PAN reabre conversaciones con el PRI y Movimiento Ciudadano para armar alianzas rumbo a 2027. O sea: juran unidad hacia afuera mientras se dan de codazos hacia adentro, la coreografía clásica del que quiere ganar sin dejar de perder. Por si faltara pimienta, un senador con apellido histórico anunció que su futuro está en Sonora, y su propio partido en Nuevo León lo despidió acusándolo de lucrar con el apellido. Traducción: gracias por los servicios, no vuelvas.
En Querétaro y Puebla se pusieron creativos con los requisitos morales. Un gobernador propuso un protocolo 'seis de seis' para que los aspirantes declaren propiedades, cuentas en el extranjero y hasta criptomonedas. Otro respaldó el antidoping obligatorio para candidatos y prometió hacérselo él mismo, advirtiendo entre risas que lo único que le saldría es 'exceso de pozole y de coloradas'. Denle un aplauso: por fin un funcionario que rinde cuentas de su dieta.
Y mientras la clase política juega a las sillas, la ciudad real hace cola. Trescientas familias llegaron al Zócalo antes de las ocho de la mañana a pedir asesoría porque les robaron su casa; el gobierno capitalino desplegó cien abogados para atender el despojo, que es la única industria local que nunca entra en recesión. En Gustavo A. Madero cayeron quince personas por meterse a una vivienda a sacar los muebles a la calle, con la desfachatez de quien confunde propiedad ajena con bazar de garaje.
La infraestructura acompañó el ánimo. En la terminal Tasqueña un objeto metálico cayó a las vías, incendió una llanta del tren y la solución de vanguardia fue una cubeta con agua y jabón: transporte de clase mundial, mantenimiento de tianguis. En el segundo piso del Periférico volcó una camioneta con casi veinte trabajadores de limpia; por fortuna solo golpes, aunque el mensaje es claro: ni los que recogen la basura de la ciudad viajan seguros por ella.
Encima nos avisan que las tarifas del gobierno subieron 7.5%, la mayor alza desde 2017, con el transporte diez por ciento arriba y el agua encarecida justo para el regreso a clases, no vaya a ser que la quincena aguante entera. Y aun así, una encuesta nos coloca entre los cinco países más felices del mundo, con 83% de la población declarándose feliz o muy feliz. Tiene lógica: con gobernadores que gobiernan con licencia, aguas que llegan en cubeta y casas que cambian de dueño sin avisar, aquí la felicidad no es un estado de ánimo, es un acto de resistencia. Y para eso la Ciudad ya prepara seiscientos consultorios de bienestar emocional. Los vamos a necesitar.
Mientras tanto, la Fiscalía decidió que su interrogatorio al gobernador con licencia permanecerá bajo reserva cinco años, un plazo curiosamente idéntico al de una temporada de serie con final abierto. La transparencia, esa señora, pidió también licencia indefinida. Como para no aburrirse, a un exfuncionario deportivo cercano a la administración lo detuvieron en Utah con once kilos de una sustancia que no era proteína en polvo, y a un exasesor lo hallaron en una fosa clandestina en Baja California Sur. El exsecretario de Agricultura, cuyo nombre sonó para el interinato, resolvió el dilema volando a Washington: cuando en tu estado se rifa la gubernatura como tanda, lo prudente es estar del otro lado de la frontera.
El virus de la licencia es contagioso y llegó a la capital. Un diputado federal, veterano ya en el arte de separarse del cargo, pidió permiso otra vez, por tiempo indefinido y —detalle heroico— sin goce de dieta. Renunciar al sueldo que uno ya no va a trabajar: el nuevo altruismo de la Cuarta Transformación. Nadie explicó las razones, porque en este país las licencias, como los milagros, no se explican, se agradecen.
En la oposición el ambiente es de reunión familiar en velorio. Un panista visible de la península renunció al Comité Ejecutivo Nacional acusando a la dirigencia de aplaudir traidores y premiar intereses mezquinos, justo cuando el mismo PAN reabre conversaciones con el PRI y Movimiento Ciudadano para armar alianzas rumbo a 2027. O sea: juran unidad hacia afuera mientras se dan de codazos hacia adentro, la coreografía clásica del que quiere ganar sin dejar de perder. Por si faltara pimienta, un senador con apellido histórico anunció que su futuro está en Sonora, y su propio partido en Nuevo León lo despidió acusándolo de lucrar con el apellido. Traducción: gracias por los servicios, no vuelvas.
En Querétaro y Puebla se pusieron creativos con los requisitos morales. Un gobernador propuso un protocolo 'seis de seis' para que los aspirantes declaren propiedades, cuentas en el extranjero y hasta criptomonedas. Otro respaldó el antidoping obligatorio para candidatos y prometió hacérselo él mismo, advirtiendo entre risas que lo único que le saldría es 'exceso de pozole y de coloradas'. Denle un aplauso: por fin un funcionario que rinde cuentas de su dieta.
Y mientras la clase política juega a las sillas, la ciudad real hace cola. Trescientas familias llegaron al Zócalo antes de las ocho de la mañana a pedir asesoría porque les robaron su casa; el gobierno capitalino desplegó cien abogados para atender el despojo, que es la única industria local que nunca entra en recesión. En Gustavo A. Madero cayeron quince personas por meterse a una vivienda a sacar los muebles a la calle, con la desfachatez de quien confunde propiedad ajena con bazar de garaje.
La infraestructura acompañó el ánimo. En la terminal Tasqueña un objeto metálico cayó a las vías, incendió una llanta del tren y la solución de vanguardia fue una cubeta con agua y jabón: transporte de clase mundial, mantenimiento de tianguis. En el segundo piso del Periférico volcó una camioneta con casi veinte trabajadores de limpia; por fortuna solo golpes, aunque el mensaje es claro: ni los que recogen la basura de la ciudad viajan seguros por ella.
Encima nos avisan que las tarifas del gobierno subieron 7.5%, la mayor alza desde 2017, con el transporte diez por ciento arriba y el agua encarecida justo para el regreso a clases, no vaya a ser que la quincena aguante entera. Y aun así, una encuesta nos coloca entre los cinco países más felices del mundo, con 83% de la población declarándose feliz o muy feliz. Tiene lógica: con gobernadores que gobiernan con licencia, aguas que llegan en cubeta y casas que cambian de dueño sin avisar, aquí la felicidad no es un estado de ánimo, es un acto de resistencia. Y para eso la Ciudad ya prepara seiscientos consultorios de bienestar emocional. Los vamos a necesitar.