Sinaloa estrena gobierno en modalidad de suscripción: gobernar con licencia incluida
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Hay estados que buscan gobernador y hay estados que buscan a quien se atreva a serlo. Sinaloa cayó en la segunda categoría este fin de semana, cuando su titular regresó a la gubernatura tras más de tres meses de ausencia y, apenas un día después, volvió a solicitar licencia por tiempo indefinido. La Diputación Permanente aprobó la petición por unanimidad —lo único unánime que ha ocurrido en el estado en meses— y turnó el expediente a la comisión encargada de proponer un interino. El resultado: una sesión extraordinaria convocada para las ocho de la mañana que terminó suspendida hasta nuevo aviso. En Sinaloa hasta las crisis tienen su hora de tolerancia.
El aspirante que más sonaba para el relevo resolvió su candidatura de la manera más elegante posible: tomó un avión a Washington. Cuando el puesto vacante viene con paquete de investigaciones, uno entiende que la agenda internacional se vuelva urgentísima. Mientras tanto, la persona que ya había ocupado el interinato entre mayo y agosto sigue encargada del despacho, en lo que podría describirse como la primera gubernatura con horario de guardia rotativa.
A la incertidumbre política se le suma el ambiente. La Fiscalía General de la República determinó mantener bajo reserva durante cinco años el interrogatorio realizado al gobernador con licencia, argumentando que la carpeta sigue abierta. Cinco años: el tiempo exacto para que a nadie le importe la respuesta cuando por fin se conozca. Un periodista difundió el acuerdo de reserva y preguntó lo obvio —por qué se oculta información de interés público en un caso de interés público— sin obtener más respuesta que el eco.
Y como en toda telenovela sinaloense, aparecieron los personajes secundarios. Un exfuncionario deportivo cercano a la administración fue detenido en Estados Unidos con más de once kilos de fentanilo, y los restos de un exasesor político fueron identificados en una fosa clandestina en Baja California Sur. Legisladores de oposición aprovecharon para recordar que separarse del cargo no es lo mismo que responder por los señalamientos; una obviedad que, en el clima actual, suena casi a poesía.
El estado, en resumen, no espera un gobernador: espera que alguien acepte firmar. Mientras tanto, gobierna la ausencia, que resultó ser el político más estable de todos: siempre está, nunca da la cara y jamás pide licencia.
El aspirante que más sonaba para el relevo resolvió su candidatura de la manera más elegante posible: tomó un avión a Washington. Cuando el puesto vacante viene con paquete de investigaciones, uno entiende que la agenda internacional se vuelva urgentísima. Mientras tanto, la persona que ya había ocupado el interinato entre mayo y agosto sigue encargada del despacho, en lo que podría describirse como la primera gubernatura con horario de guardia rotativa.
A la incertidumbre política se le suma el ambiente. La Fiscalía General de la República determinó mantener bajo reserva durante cinco años el interrogatorio realizado al gobernador con licencia, argumentando que la carpeta sigue abierta. Cinco años: el tiempo exacto para que a nadie le importe la respuesta cuando por fin se conozca. Un periodista difundió el acuerdo de reserva y preguntó lo obvio —por qué se oculta información de interés público en un caso de interés público— sin obtener más respuesta que el eco.
Y como en toda telenovela sinaloense, aparecieron los personajes secundarios. Un exfuncionario deportivo cercano a la administración fue detenido en Estados Unidos con más de once kilos de fentanilo, y los restos de un exasesor político fueron identificados en una fosa clandestina en Baja California Sur. Legisladores de oposición aprovecharon para recordar que separarse del cargo no es lo mismo que responder por los señalamientos; una obviedad que, en el clima actual, suena casi a poesía.
El estado, en resumen, no espera un gobernador: espera que alguien acepte firmar. Mientras tanto, gobierna la ausencia, que resultó ser el político más estable de todos: siempre está, nunca da la cara y jamás pide licencia.