Morena NL ensaya el terciopelo y le sale de lija
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Rumbo a 2027, Morena Nuevo León prometía un proceso interno suavecito, de esos que la propia crónica describió como 'de terciopelo'. Lo que no aclararon es que el terciopelo, mal cosido, raspa. Esta semana el forro empezó a descoserse cuando tres de las llamadas corcholatas simplemente no se presentaron a la reunión convocada por el delegado nacional del partido, Alejandro Murat. En política, la puntualidad también manda mensajes; y no presentarse manda uno larguísimo.
El desaire, porque hay que llamarlo por su nombre, dejó al descubierto que la unidad morenista en el estado es más un deseo que un hecho consumado. Tres aspirantes decidieron que su agenda del lunes era más importante que la convocatoria del delegado, y en el lenguaje de las corcholatas eso equivale a un portazo con acuse de recibo. La silla vacía, ese clásico de los procesos internos, volvió a demostrar que no hay discurso de unidad que resista una ausencia bien colocada.
Del otro lado del tablero, el PAN estatal no perdió la oportunidad de estrenar vocabulario. Su dirigente calificó de 'oportunista' y 'sinvergüenza' al senador emecista que hizo casi toda su carrera en Nuevo León —fue diputado local y alcalde de Monterrey— y que ahora coquetea con la gubernatura de Sonora, entidad donde nació. Según el panista, al político le 'renació el orgullo' sonorense justo cuando allá hay una candidatura disponible. El argumento tiene su gracia: nada estimula tanto el amor por la tierra natal como una silla vacante a mil kilómetros de distancia.
Así, la semana política regia dejó dos postales complementarias. En una, un partido que presume unidad y no logra reunir a sus propios aspirantes en la misma sala. En la otra, un partido que, en lugar de proponer, se dedica a repartir apodos con entusiasmo de patio de escuela. Entre las corcholatas que se esconden y los dirigentes que insultan, el elector de Nuevo León queda como el invitado de una fiesta a la que nadie quería ir pero todos criticaron.
Faltan meses —muchos— para que esto se defina, y a este ritmo el terciopelo terminará convertido en lija industrial. Por lo pronto, quede el consejo para todos los bandos: si van a prometer un proceso tersito, al menos asegúrense de que sus protagonistas contesten la invitación. Lo demás es puro raspón.
El desaire, porque hay que llamarlo por su nombre, dejó al descubierto que la unidad morenista en el estado es más un deseo que un hecho consumado. Tres aspirantes decidieron que su agenda del lunes era más importante que la convocatoria del delegado, y en el lenguaje de las corcholatas eso equivale a un portazo con acuse de recibo. La silla vacía, ese clásico de los procesos internos, volvió a demostrar que no hay discurso de unidad que resista una ausencia bien colocada.
Del otro lado del tablero, el PAN estatal no perdió la oportunidad de estrenar vocabulario. Su dirigente calificó de 'oportunista' y 'sinvergüenza' al senador emecista que hizo casi toda su carrera en Nuevo León —fue diputado local y alcalde de Monterrey— y que ahora coquetea con la gubernatura de Sonora, entidad donde nació. Según el panista, al político le 'renació el orgullo' sonorense justo cuando allá hay una candidatura disponible. El argumento tiene su gracia: nada estimula tanto el amor por la tierra natal como una silla vacante a mil kilómetros de distancia.
Así, la semana política regia dejó dos postales complementarias. En una, un partido que presume unidad y no logra reunir a sus propios aspirantes en la misma sala. En la otra, un partido que, en lugar de proponer, se dedica a repartir apodos con entusiasmo de patio de escuela. Entre las corcholatas que se esconden y los dirigentes que insultan, el elector de Nuevo León queda como el invitado de una fiesta a la que nadie quería ir pero todos criticaron.
Faltan meses —muchos— para que esto se defina, y a este ritmo el terciopelo terminará convertido en lija industrial. Por lo pronto, quede el consejo para todos los bandos: si van a prometer un proceso tersito, al menos asegúrense de que sus protagonistas contesten la invitación. Lo demás es puro raspón.