Unidos como nunca: el PAN se pelea en silencio (y por WhatsApp)
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Hay palabras que, de tanto repetirlas, empiezan a significar lo contrario. Unidad es una de ellas, y esta semana el PAN chihuahuense la gastó al por mayor. Durante su recorrido por la Ruta Chihuahua, la gobernadora convirtió el término en estribillo: de un municipio a otro, entre obras y agradecimientos, volvía siempre al mismo mensaje de que los resultados llegan cuando todos caminan juntos.
El problema es que ella misma delató el tamaño de la grieta. La mandataria acusó a algunos aspirantes a la alcaldía de la capital de hablar bonito de la unión frente al micrófono y hacer exactamente lo contrario en entrevistas, redes sociales y —el campo de batalla más letal de la política moderna— los grupos de WhatsApp. Incluso los comparó con Morena, que en boca panista es el peor insulto disponible. Traducción libre: estamos tan unidos que ya solo nos apuñalamos por mensajería instantánea.
El coordinador de los diputados panistas subió la apuesta poética pidiendo a sus compañeros dejar los egos, abrazar las causas y cerrar filas en torno al alcalde de la capital. En la liturgia política mexicana, esa frase es un clásico: se pronuncia siempre justo antes de que las filas se abran de par en par. Cerrar filas es lo que uno pide cuando ya sabe que nadie las va a cerrar.
Mientras tanto, la dirigencia estatal jura que el comité nacional, el estatal y la gobernadora son un mismo equipo, y desde arriba llueven invitaciones: a la propia gobernadora la tantean para una diputación federal en 2027, y a un alcalde de la región centro-sur lo cortejan para otra candidatura. El acomodo de sillas va viento en popa; la unidad, según su principal promotora, todavía batalla para despegar.
En El Destiempo lo celebramos: pocas cosas tan unificadoras como pasar la semana entera pidiendo unidad. Si algún día la consiguen, no van a saber de qué hablar.
El problema es que ella misma delató el tamaño de la grieta. La mandataria acusó a algunos aspirantes a la alcaldía de la capital de hablar bonito de la unión frente al micrófono y hacer exactamente lo contrario en entrevistas, redes sociales y —el campo de batalla más letal de la política moderna— los grupos de WhatsApp. Incluso los comparó con Morena, que en boca panista es el peor insulto disponible. Traducción libre: estamos tan unidos que ya solo nos apuñalamos por mensajería instantánea.
El coordinador de los diputados panistas subió la apuesta poética pidiendo a sus compañeros dejar los egos, abrazar las causas y cerrar filas en torno al alcalde de la capital. En la liturgia política mexicana, esa frase es un clásico: se pronuncia siempre justo antes de que las filas se abran de par en par. Cerrar filas es lo que uno pide cuando ya sabe que nadie las va a cerrar.
Mientras tanto, la dirigencia estatal jura que el comité nacional, el estatal y la gobernadora son un mismo equipo, y desde arriba llueven invitaciones: a la propia gobernadora la tantean para una diputación federal en 2027, y a un alcalde de la región centro-sur lo cortejan para otra candidatura. El acomodo de sillas va viento en popa; la unidad, según su principal promotora, todavía batalla para despegar.
En El Destiempo lo celebramos: pocas cosas tan unificadoras como pasar la semana entera pidiendo unidad. Si algún día la consiguen, no van a saber de qué hablar.