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El Destiempo

La noticia, pero a destiempo — sátira y opinión sobre la prensa local de México.

Edición Nacional 8 de octubre, 2026
Jalisco • Nota • 26 de agosto de 2026

Pagaron millones y ni el ticket les dieron: el gran misterio contable de Puerto Vallarta

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Pagaron millones y ni el ticket les dieron: el gran misterio contable de Puerto Vallarta
Puerto Vallarta acaba de aportar a la ciencia una figura que ni en los libros de contabilidad aparece: el pago fantasma. Según destapó el propio alcalde, varios desarrolladores inmobiliarios se acercaron a la actual administración con una confesión de sobremesa: sí entregaron aportaciones millonarias en la pasada gestión... pero cuando les pidieron comprobarlo con un recibo, resultó que nunca hubo recibo. Ni folio, ni sello, ni membrete, ni ese 'gracias por su preferencia' que hasta la fonda de la esquina te imprime.

Uno tratando de sacar la factura de un rollo de papel de baño para deducir impuestos, sudando frente al portal del SAT, y aquí unos señores movían millones con la misma formalidad de un préstamo entre compadres en la cantina: 'ahí luego me lo firmas'. La confianza, ese activo intangible que la Auditoría no sabe dónde anotar.

Y es que la Auditoría Superior del Estado de Jalisco ya puso los números en el pizarrón, y no son de tanda quincenal: el informe final habla de un desfalco de 75 millones de pesos en las arcas municipales, con 13 observaciones solo en el rubro de fraccionamientos y un probable daño a la hacienda pública de más de 22 millones por proyectos inmobiliarios que, según el dictamen, se ejecutaron sin dejar rastro de su ingreso a las arcas. Trece desarrollos que caminaron por la ciudad como fantasmas: se les vio, dejaron cemento, pero contablemente nunca pasaron por caja.

Lo entrañable del asunto es el candor colectivo. Las empresas admiten que soltaron el billete sin exigir comprobante, como quien deja propina y se va rápido para no hacer sentir mal al mesero. Y ahora, oh sorpresa, la actual administración les pide que comprueben, y todos se miran las uñas. Es el crimen perfecto al revés: hay víctimas voluntarias, hay dinero, hay obra, y no hay ni un mísero papelito.

Mientras tanto, el ciudadano de a pie sigue formándose tres horas en la tesorería para que no le cobren recargos por un predial de mil pesos, con su INE, su comprobante de domicilio y su fe de bautismo por si acaso. La lección vallartense es clara: el rigor documental es como el bloqueador, obligatorio para el turista y opcional para quien manda. Y el recibo, ese trozo de papel que nos exigen a todos, en ciertas oficinas resultó ser un objeto de leyenda, como el chupacabras: mucha gente jura que existió, pero nadie lo ha podido enseñar.