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El Destiempo

La noticia, pero a destiempo — sátira y opinión sobre la prensa local de México.

Edición Nacional 8 de octubre, 2026
Jalisco • Nota • 26 de agosto de 2026

Bahía de Banderas, quinto lugar mundial según un juez que nunca ha ido: gracias, ChatGPT

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Bahía de Banderas, quinto lugar mundial según un juez que nunca ha ido: gracias, ChatGPT
Buenas noticias para el orgullo costeño: Bahía de Banderas fue distinguida como la quinta bahía más hermosa del mundo. ¿La institución que otorgó semejante honor? Ninguna. ¿El jurado que recorrió playas, midió arena y probó ceviches? Tampoco. Fue ChatGPT, un programa de inteligencia artificial que jamás ha sentido la humedad de mayo pegándose a la camisa, ni ha pagado noventa pesos por un coco frío en el malecón, ni ha corrido de una ola traicionera con las chanclas en la mano.

El ranking, aclaran con toda honestidad, no es oficial ni científico: es una comparación 'de carácter turístico y paisajístico' basada en playas, biodiversidad, montañas y selva. O sea, le preguntaron a la máquina y la máquina, que de todo opina, soltó un top cinco con la misma seguridad con la que le recomienda a uno cómo cocer un huevo. Y nosotros, felices, ya andamos poniéndole la banda presidencial a la bahía como si hubiera ganado Miss Universo.

Hay algo profundamente mexicano en esto: la necesidad de que alguien de afuera nos diga que somos bonitos para poder creerlo. Que el vecino nos hubiera dicho durante décadas que la bahía es una maravilla, ah, eso no cuenta; pero que lo escriba un algoritmo entrenado con medio internet, eso ya es palabra santa. Es el mismo fenómeno del pariente que regresa de Estados Unidos y de pronto la birria de siempre le sabe rica solo porque él la 'redescubrió'.

Y conste que la bahía sí es hermosa —eso no lo discute ni el más amargado—: mar compartido entre Jalisco y Nayarit, islas, islotes, selva y la Sierra Madre de telón de fondo. El problema no es el paisaje, es el evaluador. Porque si de rankings de robot se trata, mañana el mismo programa puede colocarnos en el lugar cuarenta, y entonces qué: ¿desmontamos la Sierra Madre por bajo rendimiento? ¿Le echamos la culpa a la marea?

La moraleja, estimados vallartenses y bahiabanderenses: disfruten el atardecer sin pedirle calificación a nadie, mucho menos a una máquina que confunde una puesta de sol con una fórmula de belleza escénica. La bahía no necesita quinto lugar mundial; le bastaba con seguir siendo la de siempre. Pero ya que andamos, aprovechemos el titulito para subir los precios del estacionamiento, que para eso sí somos de oro olímpico.